“Mi corazón me dice que está vivo”: la esperanza de una joven que aguarda el rescate de su hermano bajo los escombros de un edificio en Caracas – BBC News Mundo

Fuente de la imagen, Cortesía de Marianella Cremi Título del autor, BBC News MundoFecha de publicación 2 horasTiempo de lectura: 5 minMarianella Cremi está sentada en una acera junto a su madre, a pocas cuadras del edificio Petunia en Caracas, donde su hermano Juan Diego estaba viendo el juego entre Brasil y Escocia cuando el techo se le vino encima durante los dos terremotos que estremecieron a Venezuela este miércoles. En ese partido, Juan Diego Cremi iba por Brasil, aunque en realidad le va a Portugal en la Copa del Mundo para honrar su admiración por Cristiano Ronaldo. Marianella, de 25 años, describe en presente las preferencias deportivas de su hermano menor, de 23, porque tiene "total certeza" de que Juan Diego sobrevivió aunque se encuentre todavía bajo los escombros. A las 6:04 de la tarde del miércoles 24 de junio, apenas cuatro minutos después del inicio del partido, un primer terremoto de magnitud 7,2 sacudió Venezuela, seguido de un segundo sismo de 7,5 apenas 39 segundos después. Este fenómeno, conocido por los geofísicos como "doblete sísmico", ha causado decenas de muertos y miles de heridos. "Mi corazón me dice que mi hermano está vivo", asegura Marianella en una llamada de WhatsApp desde una calle de Los Palos Grandes, una de las zonas de Caracas más afectadas en el norte de la capital venezolana. Son poco más de las 12:00 pm. Han pasado unas 18 horas desde que el edificio Petunia se derrumbó. Como su madre prefiere no acercarse a las ruinas, Marianella se queda con ella mientras su padre, Mario Cremi, permanece codo a codo con los rescatistas que buscan a Juan Diego y a su novia, Sabrina Bolognesi, de 22 años. Final de Más leídas ImprobableEl nuevo podcast de BBC Mundo sobre un amor que triunfó contra todo pronóstico Episodios Fin de Podcast "Como saben que mi hijo está allí con su novia, me han dado preferencia y me dejan pasar", cuenta el padre de Marianella y Juan Diego. "Estoy muy agradecido con todos". Cada tanto, el padre regresa y las pone al día sobre los avances: por fin llegó una grúa para mover las láminas de concreto más pesadas, aunque los rescatistas piden picos, palas, gatos hidráulicos, palancas, tapabocas, cascos y lentes de protección. De lo contrario, harían la búsqueda con las uñas. Cuando Marianella les contó a sus amigos esta situación, fueron a comprar los insumos en las ferreterías que encontraron abiertas, e incluso se ofrecieron como voluntarios en la búsqueda. "A mi papá le dijeron que Los Topos de México están aquí", dice Marianella en referencia al grupo de socorristas reconocido por intervenir en labores de asistencia en crisis internacionales. Juan Diego y Sabrina estaban acompañados por Sofía Bolognesi, la hermana menor de Sabrina, y Victoria Delgado, una amiga del grupo. Gracias a que se ha mantenido cerca de los rescatistas, el padre de Marianella conoció al hombre que rescató a Sofía de los escombros durante la madrugada. "Yo personalmente la saqué", le habría dicho el socorrista. "Tenía las piernas trancadas, nos costó bastante sacarle las piernas pero lo logramos". Victoria también fue rescatada. "Solo faltan Juan Diego y Sabrina", dice Marianella. "Tenemos fe y confiamos en Dios de que los vamos a encontrar con vida". Fuente de la imagen, Cortesía de Marianella Cremi Marianella y sus padres estaban en Acarigua, a 324 kilómetros de Caracas, cuando vieron por redes sociales los videos del derrumbe del edificio Petunia. Los tres abordaron el auto y condujeron más de cuatro horas, hasta que llegaron a Caracas a medianoche. Al principio vieron una lista de personas rescatadas en la que figuraban los nombres de Juan Diego y Sabrina. Pero como no los encontraban, empezaron a recorrer centros de salud para dar con ellos. "Fuimos al Hospital Domingo Luciani, al Hospital Pérez de León, a la Clínica El Ávila, a Salud Chacao, la Clínica Sanatrix, a La Floresta", detalla Marianella. "Era un desastre, había gente desesperada gritando, corriendo… Había listas y más listas". "Pero en ni

Fuente: BBC Mundo — Ver nota original

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