Me gusta invitar al lector a completar la historia, dice Francisco Hinojosa - EntornoInteligente
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“Me gusta mucho la caricatura y la caricatura tiende a criticar los rasgos de una persona; eso es lo que hago con los cuentos: buscar cómo exagerar rasgos que me interesan para darle personalidad a mis personajes”, comenta en entrevista Francisco Hinojosa (Ciudad de México, 1954) a propósito de la publicación de su reciente libro Profesores, tiranos y otros pinches chamacos .

La publicación editada por Almadía reúne más de 40 cuentos que ha escrito el autor a lo largo de su vida, mismos que se dividen en cuatro ejes temáticos: cuentos sobre gobiernos, autoridades, poder; trabajos locos; destinos que se tuercen; y sueños rotos/historias de amor.

— ¿Los cuentos infantiles necesitan metáforas?

— Estoy en contra de las moralejas, si lo hago en el caso de cuentos para adultos es como un juego. Lo que me gusta es invitar al lector a que complete la historia, que el escritor sea la primera parte y, la otra, la escriba el lector leyéndola.

— ¿Por qué es recurrente la figura de Caperucita Roja en algunos de sus cuentos?

— He escrito siete Caperucitas , de las cuales dos son para adultos. En el primer cuento que aparece en esta compilación de Almadía, “Fábula de Navidad”, el lobo se come a la Caperucita porque no ha leído un libro. El otro cuento, “Labios Rojos”, fue un texto pedido por una revista, entonces es una manera de recrear la historia. Pero a cada rato que puede salir una Caperucita y una Cenicienta en mis cuentos, las incluyo.

— ¿De dónde nace su fascinación por esas protagonistas?

— El investigador que se llama Bruno Bettelheim, en su libro Psicoanálisis de los cuentos de hadas recopiló, hace muchos años, más de 600 versiones de La Cenicienta , la primera fue en China en el siglo X, es decir, es algo con tradición y me gusta proseguir con eso.

“He hecho muchos libros de textos y antologías de lecturas para preescolar, primaria y secundaria, y me gusta hacer propias versiones de los cuentos de hadas y de los cuentos de tradición popular, me gusta recrearlos en un lenguaje más similar al que hablan los lectores de esos libros y darles un toque extra. Finalmente son cuentos de todos, porque son de tradición popular y les podemos dar el giro que queramos”, responde.

— ¿Sus Caperucitas parecen abandonar el mundo fantástico?

— La primera versión de ese cuento fue Charles Perrault y sí tenía una moraleja muy fuerte, era una advertencia de cuidado, de que hay peligro en las calles, que hay hombres que parecen ser personas buenas, pero son lobos.

— Al publicar esta antología, ¿hizo una relectura de sus cuentos?

— Sí y corregí algunas cosas, quité cuatro cuentos que no me gustaban, ahora que los volví a leer no me identificaba con ellos, pero añadí otros cuatro que no los había recopilado en forma de libros sino en revistas o pedidos ex profeso , por ejemplo, en Cal y Arena me pidieron un cuento que tuviera que ver con las mudanzas o un cuento erótico de Navidad, esos dos los incluí.

Uno de los cuentos que agregó Francisco Hinojosa es “A los pinches chamacos”, el cual está en proceso de ser publicado en versión cómic. El relato narra cómo tres niños, a quienes sus padres siempre los llaman “pinches chamacos”, encuentran una pistola y con ella van resolviendo sus problemas.

“Hay dos títulos que están incluidos en esta edición, uno tiene más que ver con cuestiones universitarias porque aparecen los maestros, las universidades, la educación. Hay otro, “El tiempo apremia”, que tiene que ver más con la realidad actual desde unos curas pederastas, un empresario que llega a ser el dueño de un país, como pensé que iba a suceder con Vicente Fox, hasta el daño colateral que ocasiona el crimen organizado que de pronto lo sufre la sociedad civil e incluso niños. Eso tiene un poco menos de humor pero están ahí”, comenta.

— ¿Cuál es el beneficio de la lectura en voz alta?

—Cuando me permiten los editores hacer una nueva edición, vuelvo a echar una lectura, releo y vuelvo a corregir; para dar de alta un texto me puedo tomar siete años, no es que en ese tiempo trabaje un texto, sino que simultáneamente trabajo muchos, pero los voy dejando reposar, los vuelvo a tomar y hasta que esté contento los doy de alta.

“Siempre viene una relectura posterior, especialmente cuando lo hago en voz alta y ahí cuando me atoro en algo, digo: esto se me pasó, quizá si hubiera leído en voz alta mis textos para mí mismo, me hubiera dado cuenta de esos errores”, señala.

— ¿Qué experimenta al ver niños reír con sus cuentos?

— Es algo que disfruto mucho, agradezco tener ese tipo de lectores porque me dan cierta fortaleza de seguir por estos caminos. Cuando hay algo que no me gusta, no lo publico, lo mando a la basura o lo dejo ahí indefinidamente.

LINK ORIGINAL: Cronica

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