Con el nudo en la garganta Venezuela, cómo me dueles Es probable que nos sequemos de tanto llorar, así que, si tienen a uno de mis paisanos a su lado, denles un abrazo que quizá esté solo, sufriendo en silencio Regala esta noticia Añádenos en Google Una mujer camina sobre los escombros de un edificio en La Guaira. (Efe) Mary S. Jaspe 29/06/2026 a las 20:19h. Han pasado casi diez años desde que salí del país que me vio nacer, que me vio crecer, que me enseñó el significado de humanidad. Me fui con el alma rota, sin querer irme pero obligada a hacerlo. Hemos pasado por tanto, hemos sido noticia … muchas veces en los últimos 27 años y, lamentablemente, casi siempre son por las diversas crisis que hemos atravesado. No sé ya cuántas lágrimas he derramado, a veces no sé ni cómo seguir adelante. Hubo un momento en que me dio una crisis tan fuerte que, sin quererlo, tuve que desconectarme de las noticias de mi Venezuela, aún siendo periodista. ¿Qué contradictorio? Llevo nueve años respondiendo que estoy bien cuando me saludan y eso es algo que aprendí en mi terruño. A sacar pecho, a sonreír en la adversidad. Hoy… Hoy no sé cómo responder. Y mira qué he pasado cosas fuertes dentro y fuera, como cuando los Guardias Nacionales asesinaron a mi amigo Alejandro Márquez en febrero de 2014 solo por grabar una manifestación. Le dieron una paliza tan fuerte que fracturaron cada hueso de su cuerpo hasta lograr su muerte cerebral. O el día en que se llevaron preso a mi amigo Douglas Morillo por protestar en contra de Maduro, que estuvo poco más de un año en el Helicoide, donde fue torturado. Cuando mis padres estaban solos en su casa con Covid. Mi papá se había encerrado enfermo en su habitación y con el teléfono apagado. Todo esto mientras yo estaba desesperada porque sabía que se había deprimido, que se había resignado, mientras lloraba en mi coche de camino al trabajo. Mi tío 'Segu', mi favorito, me decía: «Tranquila, mija. Yo cuido de tus viejos». Y así fue. Pero nadi
Fuente: ABC Espana — Ver nota original