La líder opositora venezolana María Corina Machado se reunió recientemente con el ex secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, en Washington para discutir la crisis política y la transición democrática del país caribeño. Este encuentro, el primero en 12 años entre ambos personajes, revistió especial importancia dado el contexto actual de Venezuela y las múltiples transformaciones políticas que ha experimentado la región en la última década. La reunión abarcó temas relacionados con la situación política interna, las tensiones dentro de la coalición opositora y las perspectivas de reconstrucción institucional.
Almagro señaló que el largo período sin contacto directo refleja la irracionalidad del régimen autoritario venezolano, que ha impedido la circulación de personas y ha profundizado el aislamiento político del país. Durante estos 12 años, la oposición ha enfrentado desafíos significativos, incluyendo una falta de cohesión interna que ha mermado su capacidad de articular una respuesta unificada frente al gobierno. El ex funcionario de la OEA enfatizó que algunos sectores opositores han priorizado sus disputas internas sobre la construcción de condiciones necesarias para la restauración democrática.
Uno de los puntos centrales del análisis presentado fue la ausencia de auditoría electoral del proceso de 2013, que Unasur había solicitado al gobierno venezolano pero nunca se materializó. Esta omisión transformó el panorama político en una situación volátil y frágil que se extendió durante años. Posteriormente, Venezuela experimentó múltiples crisis sistémicas agravadas por la rigidez característica de los sistemas autoritarios, donde tanto las políticas como las estructuras institucionales adolecen de flexibilidad para adaptarse a cambios o nuevas realidades sociales y económicas.
Para avanzar hacia el cambio político, Almagro subrayó que los líderes opositores deben analizar integralmente tanto las consecuencias humanitarias y migratorias como los procesos de desinstitucionalización permanente que han caracterizado la crisis venezolana. La calidad del cambio político está directamente vinculada a la calidad de los procesos institucionales que lo acompañen. Por tanto, es imperativo que la oposición supere sus diferencias internas y evite que los conflictos entre los actores políticos obstaculicen el progreso hacia la restauración de la democracia y el Estado de Derecho.
Fuente: Infobae — Ver nota original