Maduro y Cilia Flores desaparecen del paisaje urbano venezolano

Cinco meses después de la detención de Nicolás Maduro y Cilia Flores el 3 de enero, la omnipresencia de sus imágenes en las calles de Venezuela ha comenzado a desvanecerse notoriamente. Lo que fue una campaña masiva denominada «Bring Them Back» (Los Queremos de Vuelta), caracterizada por vallas publicitarias, murales y edificios públicos cubiertos con sus rostros, ahora muestra signos claros de declive. Las fotografías, afiches y material propagandístico que saturaban el espacio urbano durante las primeras semanas tras su captura han ido desapareciendo progresivamente, transformando el panorama visual de ciudades como Caracas.

La campaña fue liderada por Camilla Fabri, esposa del empresario colombiano Alex Saab y presidenta del movimiento «Los Queremos de Vuelta». Fabri se convirtió en la principal vocera de esta iniciativa, organizando actos públicos, movilizaciones y la colocación estratégica de material propagandístico en diferentes puntos del país. Se presume que Fabri abandonó Venezuela junto a los hijos de Saab después de que este fuera enviado a Estados Unidos para enfrentar cargos por conspiración, lavado de dinero y corrupción. La estrategia incluyó la instalación de contadores de tiempo real que marcaban las horas desde el momento exacto de la captura, supuestamente exhibidos en embajadas y consulados venezolanos alrededor del mundo.

La reducción visible de propaganda en las calles coincide significativamente con una menor presencia de Maduro en el discurso oficial del gobierno. Análisis realizados demuestran que las referencias públicas al exmandatario se han reducido de manera dramática. Durante el mes de abril fue mencionado apenas ocho veces, y en la mayoría de ocasiones únicamente para referencias a decisiones gubernamentales o asuntos institucionales rutinarios. Contrario a los primeros meses cuando era presentado como víctima de secuestro o figura heroica, ahora ha desaparecido prácticamente de la narrativa oficial del Estado.

La verificación de varias zonas de Caracas, tanto en sectores del oeste como del este, confirma que aunque aún es posible encontrar algunas imágenes residuales de Maduro y Flores, su presencia ya no domina el espacio público como lo hizo inmediatamente después de su captura. Este cambio representa un giro importante en la estrategia de comunicación política, reflejando la volatilidad de las campañas propagandísticas en contextos de crisis política. La desaparición gradual de estas imágenes simboliza también el declive de una estrategia que, aparentemente, no ha logrado mantener su momentum inicial ni el apoyo institucional necesario para perpetuarse.

Fuente: Tal Cual — Ver nota original

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