Lorent Saleh - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / Uno se pone en los pantalones de las personas honestas que tuvieron la desgracia de trabajar en el gobierno de Juan Manuel Santos y hasta las entiende. Para ellas no debió haber sido fácil vivir ocho años en un mundo lleno de mentiras y corrupción y, lo que es peor aún, dándoles explicaciones de sus actuaciones a bandidos y terroristas.

Lo que es un poco complicado de digerir, sin embargo, es que haya exfuncionarios de Santos que a estas alturas todavía tengan que salir a defender lo indefensable, a tener que decir que estamos de día cuando en realidad estamos de noche o a dar entender que el Nobel de Paz de su exjefe es tan respetable como el de Mandela o el de la Madre Teresa.

Uno de esos actuales mandaderos de Santos se llama Sergio Bueno y fue durante un tiempo director de Migración Colombia. Al personaje en mención le tocó, en septiembre de 2014, expulsar de nuestro país al activista venezolano Lorent Saleh y entregarlo a la dictadura más oprobiosa que ha conocido América en las últimas décadas: la de Nicolás Maduro.

Ganador en 2017 del Premio Sajarov de la Unión Europea por su incansable lucha por la libertad y los derechos humanos, en octubre pasado Saleh fue dejado en libertad por el régimen de Miraflores luego de tenerlo preso durante cuatro años en medio de las más terribles torturas físicas y psicológicas.

Esta semana, el lagartazo y buenazo de Bueno, seguramente mandado por Santos, salió a decir en la radio que Saleh fue detenido en Bogotá y expulsado a Venezuela porque era “un riesgo para la seguridad nacional”, es decir, la de Colombia. 

En su desesperada defensa de Santos y de su canciller María Ángela Holguín, Bueno aseguró que durante las horas que permaneció arrestado en territorio colombiano, Saleh recibió “buen trato”, fue entregado a las autoridades venezolanas “en perfecto estado de salud” y “se le respetaron todos los derechos fundamentales”.

O Bueno es ingenuo o nos cree estúpidos a los demás mortales. El caso Saleh se explica en poquísimas palabras: Santos lo mandó detener por petición de Maduro cuando eran los nuevos mejores amigos y el otrora chofer de autobús era fundamental para que las Farc no se pararan de la mesa de negociación de La Habana. 

Entonces Santos le ordenó a Bueno que se encargara de hacerle la vuelta a Saleh. Y Bueno la hizo. Santos tenía claro que Saleh sería torturado. Santos no quería que Maduro se pusiera bravo con él y que eventualmente lo regañara. Los esbirros de Maduro recibieron a Saleh de manos de Migración Colombia. Maduro ordenó encerrar a Saleh bajo tierra para que no viera la luz del sol, para que enloqueciera. Maduro quería que Saleh muriera. Pero Saleh salió fino y su tenacidad y amor por Venezuela permitieron que viviera.

El asunto es muy sencillo: Santos y Holguín tienen claro que Saleh es un personaje mundial que es recibido por líderes de todos los países. Santos y Holguín están muertos de miedo por los delitos que cometieron en contra de Saleh y saben que pueden ser investigados por tribunales internacionales. Entonces, ahora, Santos y Holguín quieren hacer creer al mundo que detestan a Maduro. Par de mentirosos. Durante años los tres comieron en el mismo plato. Los tres se burlaron de lo que le hicieron a Saleh. Pero Saleh dice que el que ríe de último, ríe mejor.

 

LINK ORIGINAL: El Heraldo

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