Lo de Venezuela sí podría haber sido causa de despido de Bolton - EntornoInteligente
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La palabra “fresquito” fue una de las más repetidas en la avalancha de comentarios que produjo en redes sociales la destitución de John Bolton como asesor de Seguridad Nacional del Gobierno de Donald Trump . Es posible que tal palabra tenga un equivalente muy preciso en inglés estadounidense, especialmente en el llamado slang, ese idioma que se habla en las calles de las grandes ciudades o en el Estados Unidos profundo.

En fin, tal vez la “embajada virtual” de EE.UU. en Caracas haya encontrado la forma de explicarle a los altos jerarcas del Departamento de Estado y del Pentágono qué quisieron decir los muchos venezolanos que escribieron el martes frases como “sé que vendrá uno peor, pero me entró un fresquito con el despido de Bolton”.

La expresión es muy reveladora. Indica que en Venezuela hay consciencia de que la política de seguridad nacional de EE.UU. es, en realidad, una política de injerencia internacional y la línea de un imperio sostenido por el poder económico de sus corporaciones. En ese contexto, importa relativamente poco quién sea la persona que ejerce un cargo. La política ha sido, es y seguirá siendo imperial. Sin embargo, como ocurre en la vida cotidiana, hay personajes que son particularmente insidiosos e irritantes. Y cuando esos sujetos caen, la gente se congratula.

En la estrategia de EE.UU. para derrocar a Nicolás Maduro, Bolton jugó el papel de “ultraderecha de la ultraderecha”. Mientras individuos probadamente extremistas, como el genocida en serie Elliott Abrams, han tratado de actuar como negociadores y partidarios de una salida pacífica al conflicto venezolano, Bolton fue siempre belicista. Por eso, su despido ha sido celebrado ruidosamente por el chavismo y, de manera un poco más discreta, por los opositores moderados.

Trump sin trofeos Según el analista político Manuel Isidro Molina, la defenestración de Bolton es un síntoma de la angustia de Trump por la acumulación de fracasos en el ámbito internacional. El empresario devenido en presidente le ha buscado pleito a las otras grandes potencias (Rusia, China); a enemigos tradicionales de EE.UU., como Cuba, Irán y Corea del Norte; y ha hecho del caso venezolano un punto de honor en el que hasta ahora ha quedado bastante mal parado.

Molina dice que Trump necesita urgentemente un trofeo que mostrar en el escenario internacional, para convencer a su electorado de reelegirlo en 2020. Pero ninguno le ha funcionado y, por el contrario, ha salido con las tablas en la cabeza de Siria y, luego de ocho meses del experimento Guaidó , en Venezuela con las manos vacías, políticamente hablando, aunque como operación de saqueo pirata ha sido un gran éxito.

La pluralidad de los fracasos ha servido incluso para que los analistas opositores intenten bajarles las ínfulas a los chavistas en su fiesta. “No creo que haya sido solo por Venezuela, creo que se harán ajustes en las estrategias”, declaró el politólogo Luis Salamanca, quien procuró animar a la barra opositora, afirmando que Trump seguirá adelante en su propósito de sacar a Maduro del poder, razón por la cual la alegría del “régimen” será pasajera.

Ciertamente, la política de seguridad nacional (o de injerencia internacional ) ha tenido muchos otros tropiezos a los que podría atribuirse la salida de Bolton del equipo de Gobierno. Pero es la prensa estadounidense la que afirma que fue en el tema de Venezuela donde Trump le dio más alas al asesor. De manera que entre su abanico de fracasos, uno de los que más tiene que ver con Bolton es el de que Maduro siga en el poder, contrariando los pronósticos y los ultimátum tanto de él como de sus protegidos.

Según The Washington Post , Bolton le aseguró a Trump que Maduro quedaría fuera de combate con el aumento de las medidas coercitivas unilaterales, en especial con las dirigidas contra Petróleos de Venezuela. La falta de resultados impacientó al mandatario, añadiendo decepciones a otros casos en los que Bolton ha prometido y no ha podido cumplir.

El propio Trump pareció enmendarles la plana a los analistas locales, cuando envió otro de sus célebres tuits, diciendo que Bolton se había pasado de la raya con Venezuela. Queda a la libre interpretación de cada quien el decir a qué raya se refiere.

Su cabeza en una bandeja En casos como este, cuando la decisión proviene desde “las entrañas del monstruo”, el aparato mediático-enredático (de medios y de redes) del capitalismo global suele quedar atónito por algunas horas, como un boxeador al que le dan conteo de protección. Luego comienzan a recomponer estrategias para hacer lo que suelen llamar control de daños. En el caso de la patada en el trasero a Bolton, algunos analistas e influencers de Miami y sus alrededores ideológicos reaccionaron la noche del martes o la mañana del miércoles, ensayando algunas interpretaciones del evento en las que la Revolución bolivariana aparece también como perdedora. El objetivo es impedir que la decisión de Trump se vea como un punto para Maduro.

Una de esas interpretaciones audaces, fue que Bolton había sido una pieza de ajedrez sacrificada por Trump como parte de las negociaciones que, según sostienen estos analistas e influencers, adelanta Washington no con el Gobierno, sino con Diosdado Cabello.

De ser cierta esta hipótesis, EE.UU. habría accedido a dar el primer paso en eso de entregar cabezas en bandejas. La pregunta es ¿por qué un Gobierno tan poderoso, dirigido por una camarilla de vanidosos y prepotentes, haría algo así?

La historia, difundida entre otras personas por Patricia Poleo (infaltable en este tipo de coyunturas especulativas) fue objeto de bastantes bromas y permitió prolongar el chalequeo que había comenzado el mismo martes, con toda clase de comentarios jocosos, fotos y memes.

Papaya sweet El viceministro de Comunicaciones Internacionales, William Castillo, reseñó un trabajo publicado en el diario inglés The Independent , en el que se calificó como “una tradición venezolana” el comer papaya sweet (dulce de lechosa) en situaciones como esta, cuando un enemigo se va a pique.

Quienes hicieron la nota para este medio británico seguramente se guiaron por las afirmaciones de numerosos usuarios de redes sociales de que iban a celebrar con ese plato que, en realidad, es más bien navideño, pero que el comandante Hugo Chávez convirtió en un postre de irónica celebración.

Es, en realidad, el tipo de festejo que mejor cabe, pues difícilmente haya alguien en el seno del Gobierno o del chavismo que crea que el despido de Bolton puede implicar un cambio significativo en la postura de EE.UU.

El analista William Serafino, de Misión Verdad, afirma, con el condicional de un “por ahora”, que “con la botada de Bolton pierden fuerza la agenda de la intervención militar, María Corina Machado y otros dementes de la derecha venezolana, el bullying contra el diálogo auspiciado por Noruega y los planes de mercenerizar el conflicto”. Por más breve que sea ese momento, parecen suficientes motivos para celebrar, breve, dulce y con un fresquito.

Así lo resume, con su estilo cáustico, el periodista y escritor José Roberto Duque: “muy refrescante la botada de Bolton, pero deberíamos ir sabiendo lo que viene: el nombramiento se algún otro asesino que nos haga extrañar a Bolton. En EE.UU. lo que sobra es el psicópata de alta jerarquía”.

Por Clodovaldo Hernández/ Supuesto Negado

LINK ORIGINAL: Supuesto Negado

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