La Coalición Sindical Nacional realizó una manifestación este jueves en Caracas, durante la cual sus dirigentes entregaron un pliego de peticiones ante la embajada de Estados Unidos. Los líderes sindicales José Patines y Carlos Salazar fueron recibidos por Sam Samuels, encargado de seguridad de la sede diplomática, quien se comprometió a revisar los casos presentados. Las demandas incluyen la convocatoria a elecciones generales, el cese de la persecución política y la liberación inmediata de los presos políticos.
José Patines, dirigente de la Coalición Sindical Nacional, explicó que hasta el 30 de abril las reivindicaciones eran principalmente salariales, esperando un aumento que cubriera el costo de la canasta básica de acuerdo con el artículo 91 de la Constitución. Sin embargo, señaló que las negociaciones no avanzaron como se esperaba ante la falta de respuesta de las autoridades. El dirigente enfatizó que los trabajadores demandan salarios reales, no bonos ni asignaciones que no resuelven la crisis económica que enfrenta la población.
Patines criticó duramente la situación económica del país, denunciando que mientras la mayoría de los venezolanos carece de ingresos dignos, existe un pequeño sector privilegiado con acceso a divisas extranjeras. Señaló que estos "enchufados", como se les denomina en Venezuela, representan apenas el 5% de la población pero concentran recursos que el resto no puede obtener. El dirigente hizo un llamado a que esta desigualdad extrema sea resuelta a través de políticas públicas justas y redistributivas.
La manifestación sindical refleja el creciente descontento social en Venezuela y la radicalización de las demandas más allá de lo meramente económico. La entrega del pliego de peticiones ante la embajada estadounidense evidencia una estrategia de visibilización internacional de la crisis política y social del país. Los líderes sindicales buscan presionar tanto al gobierno nacional como a la comunidad internacional para lograr cambios institucionales que permitan elecciones transparentes y garantías para los derechos humanos.
Fuente: La Patilla — Ver nota original