X: @stalin_gonzalez Hoy la prioridad tiene nombre y apellido: rescatar a quienes permanecen bajo los escombros, atender a los heridos, acompañar a las familias que perdieron a un ser querido y hacer llegar alimentos, agua, medicinas y refugio a quienes hoy lo necesitan. Cada esfuerzo debe concentrarse en aliviar el sufrimiento de quienes, desde el 24 de junio, enfrentan una tragedia que cambió sus vidas para siempre. Miles de venezolanos despertaron en una realidad completamente distinta. Hay familias que ya no tienen un hogar al cual regresar. Otras deberán abandonar sus viviendas porque dejaron de ser seguras. Hay pequeños comerciantes que vieron desaparecer, en cuestión de segundos, el trabajo de toda una vida. Hay comunidades enteras que tendrán que empezar de nuevo. Pero llegará un momento en que las labores de rescate terminarán. Entonces comenzará una etapa igual de importante y mucho más larga: la reconstrucción. Y esa reconstrucción debe afrontarse en dos frentes. El primero, atender las consecuencias inmediatas de los terremotos. El segundo, aprovechar este momento para enfrentar la profunda crisis que Venezuela ya vivía mucho antes de que la tierra temblara. Porque el desastre natural no creó muchas de nuestras debilidades, simplemente las dejó al descubierto. Desde la Asamblea Nacional tenemos la responsabilidad de pensar en esa nueva etapa. La agenda legislativa debe responder a la realidad que vive la gente. La vivienda ocupará un lugar central en esa discusión. También el régimen de alquileres, los mecanismos para financiar la reconstrucción, los incentivos a la inversión y la seguridad jurídica necesaria para que ciudadanos, empresas y organizaciones puedan contribuir a recuperar las zonas afectadas. Estas no son discusiones para cuando todo haya pasado. Son decisiones que deben comenzar a construirse desde ahora, porque de ellas dependerá cuánto tiempo tardarán miles de familias en recuperar una vida digna. Pero ninguna reconstrucción puede diseñars
Fuente: Tal Cual — Ver nota original