La publicidad política en sitios públicos - EntornoInteligente

El Universal / La propaganda política en las calles de Cartagena siempre ha sido motivo de las quejas ciudadanas y también de comentarios en este espacio, pero nunca antes como en este año se había palpado la molestia de la gente con este fenómeno, probablemente porque los políticos y la política pasan por uno de sus momentos de mayor descrédito (en realidad, el mayor que recordemos) entre la ciudadanía y por lo mismo, la paciencia con ambos es corta.

Tal como publicamos ayer en El Universal, el plazo para retirar la propaganda política de los lugares públicos ya pasó según el Decreto 0767 del 7 de junio de 2013. La norma, como lo decíamos ayer, exige que habrá “(…) tres días para retirar toda la publicidad, en este caso el plazo comenzó a correr desde el lunes pasado y culminó el miércoles”. Decíamos también que si la medida no se cumple, las  “(…) Alcaldías Locales tienen la responsabilidad de informarlo al Consejo Nacional Electoral (CNE) para que se tomen los correctivos pertinentes”.

Es notorio que aunque buena parte de la publicidad política está en espacios públicos como postes y algunas paredillas y vallas, mucha también está en paredes privadas, como fachadas de casas y edificios. Esperamos que ahora no vayan a argumentar quienes son responsables que estén allí que por ser áreas privadas, no se rigen por el decreto mencionado, porque de todas maneras invaden el espacio público de manera intrusiva, estén donde estén, y siguen siendo avisos políticos, objeto de la norma mencionada y prohibida en ella en los términos establecidos allí.

Los políticos deberían reconocer el nuevo estado de ánimo de la ciudadanía en contra de sus excesos publicitarios en el amoblamiento urbano, y a la vez el Distrito, o el CNE, o ambos, deberían regular de manera más estricta dónde se puede poner publicidad y dónde no, y a la vez proveer espacios públicos donde montar vallas de todos los candidatos en diversos sitios de la ciudad para evitar que continúe el abuso y el mal gusto de pintarrajear los inmuebles y pegar afiches en cualquier parte, que solo tendrá un efecto bumerán cada vez mayor contra los propios políticos, al igual que lo tienen los carros forrados con sus imágenes.

Como dice el adagio popular, ‘el palo no está para cucharas’ y la publicidad política tiene que cambiar de naturaleza para dejar de enojar a los votantes y ponerlos en contra de quienes la ponen. Debería haber maneras más adecuadas para que la publicidad política esté en los espacios públicos sin degradarlos. 

La publicidad política en sitios públicos

Con Información de El Universal

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