AnálisisLa ONU elige a un nuevo secretario general bajo la sombra del bloqueo de TrumpEl cargo podría recaer por primera vez en la historia en una mujer y, además, de origen latinoamericano. Pero el proceso de sucesión no está exento de incertidumbre: Estados Unidos podría terminar bloqueando la elecciónCompartir ComentarLos candidatos al cargo de secretario general de la ONU durante un acto en Nueva York, el pasado jueves.EFEBorja Santos Porras*Actualizado Jueves, 30 julio 2026 – 00:11"La ONU es el logro más extraordinario de la diplomacia", dijo Michelle Bachelet, una de los seis candidatos a la Secretaría General, en el debate celebrado la semana pasada en la Asamblea General. La pregunta es si el próximo secretario o secretaria general logrará que siga siéndolo, y sobre todo, si las grandes potencias lo permitirán. Hoy, 30 de julio, arranca formalmente el proceso de selección: los 15 miembros del Consejo de Seguridad harán la primera votación, indicativa, anónima y a puerta cerrada. Se repetirá hasta reunir los nueve votos necesarios sin veto de los cinco miembros permanentes, según el artículo 97 de la Carta de la ONU. La Asamblea General nombrará a la persona elegida, que asumirá el cargo el 1 de enero de 2027, sucediendo a António Guterres. Es un proceso condicionado por los equilibrios geopolíticos, entre seis candidatos de trayectoria relevante: Rebeca Grynspan (Costa Rica), ex vicepresidenta y secretaria general de la UNCTAD; Rafael Grossi (Argentina), director general del Organismo Internacional de Energía Atómica; Michelle Bachelet (Chile), ex presidenta, ex alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos y primera directora de ONU Mujeres; María Fernanda Espinosa (Ecuador), ex ministra de Exteriores y Defensa, expresidenta de la Asamblea General; Carolyn Rodrigues-Birkett (Guyana), representante permanente ante la ONU; y Macky Sall (Senegal), ex presidente del país y de la Unión Africana. Cinco candidatos latinoamericanos y un africano, cuatro mujeres y dos hombres: no es casualidad. Según la norma no escrita de rotación geográfica, podría tocarle el turno a América Latina y, por primera vez en más de 80 años de historia, a una mujer.En el debate, los seis coincidieron en reconstruir la confianza en la Organización, reformarla con agilidad, ganar relevancia en prevención de conflictos y responder a retos como la inteligencia artificial, el clima o la financiación. Pero sería ingenuo pensar que esos argumentos decidirán la elección: pesa más el equilibrio geopolítico entre los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido). La historia demuestra que el secretario general nunca ha sido elegido únicamente por sus méritos. En 1996, Boutros Boutros-Ghali contaba con el apoyo de catorce de los quince miembros del Consejo de Seguridad para un segundo mandato. Bastó el veto de Estados Unidos para impedir su reelección y abrir paso a Kofi Annan. El perfil ganador, para algunos desafortunadamente, será el de alguien que no incomode en derechos humanos y ofrezca un mínimo común denominador en un mundo multipolar. Y esta vez el foco vuelve a situarse sobre Washington. Algunos analistas consideran que Estados Unidos podría respaldar a Rafael Grossi, por afinidad con Milei y su gestión del expediente nuclear iraní. Otros creen que Rebeca Grynspan representa el perfil de consenso que facilitaría un acuerdo entre las grandes potencias. Sin embargo, existe una tercera posibilidad que apenas se está discutiendo: que la Administración Trump no busque realmente un candidato, sino impedir que exista un consenso. Los hechos podrían apuntar en esa dirección. Trump ha reducido y retrasado al límite su contribución, pese a que Estados Unidos era el mayor contribuyente al presupuesto ordinario (22%) y a las operaciones de paz (26%). Este año, además, retiró a su país de una treintena de agencias de la ONU (UNESCO, OMS y el Consejo de Derechos Humanos, entre ellas), por conside
Fuente: El Mundo — Ver nota original