La organización Transparencia Venezuela acusa al gobierno de Delcy Rodríguez de incumplir sus promesas de transparencia fiscal. Mercedes de Freitas, directora de la ONG, sostiene que la presidenta encargada "se está burlando de los venezolanos" al no revelar el destino de miles de millones de dólares provenientes de la venta de petróleo. Esta acusación llega después de que el gobierno anunciara con fanfarria la creación de una plataforma digital para monitorear el uso de los fondos soberanos.
Delcy Rodríguez prometió públicamente que los ciudadanos venezolanos podrían consultar en tiempo real cómo se gastan los recursos del estado. Sin embargo, el sitio web denominado Transparencia Soberana, lanzado el 13 de marzo de 2026, presenta únicamente un saldo de 300 millones de dólares sin detallar su procedencia ni destino específico. La plataforma solo registra un concepto vago de ingresos denominado "venta extraordinaria de fuel oil" y egresos clasificados como "aumento del ingreso mínimo integral". Esta falta de especificidad contrasta radicalmente con el compromiso inicial del gobierno.
Según declaraciones del subsecretario de Estado estadounidense Michael Kozak ante el Congreso, aproximadamente 3 mil millones de dólares fueron entregados al gobierno venezolano por concepto de ventas petroleras. El funcionario estadounidense señaló que estos recursos fueron destinados al pago de salarios y compra de diluyentes para la industria petrolera, pero sin mayor transparencia sobre su distribución. Desde entonces, la plataforma no ha registrado actualización alguna, permaneciendo estática desde su lanzamiento hace más de un mes.
Esta situación expone la continuidad de prácticas opacas en la administración pública venezolana, que Transparencia Internacional cataloga como la más corrupta de América Latina. La brecha entre las promesas de transparencia y la realidad de su implementación refuerza la desconfianza ciudadana en las instituciones. La ONG Transparencia Venezuela ha convertido este caso en símbolo de cómo los compromisos de rendición de cuentas pueden quedar convertidos en simples gestos propagandísticos sin sustancia real.
Fuente: Infobae — Ver nota original