La Ley a su alcance - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / Diario Extra / Nuestro país tiene vínculos históricos, jurídicos y hasta arquitectónicos con la Organización de Estados Americanos (OEA).

El antecedente histórico se dio con el origen de ese organismo, que fue concebido a partir de la llamada Unión Panamericana, y luego como la entidad continental que hoy agrupa a los países de toda América y el Caribe. Costa Rica estuvo desde su fundación.

El imponente edificio situado en el Distrito de Columbia, en la esquina de la Calle 17 y Avenida Constitución, a dos cuadras de la Casa Blanca, fue un regalo del millonario y filántropo Andrew Carnegie. Este mismo personaje, que llegó a ser uno de los hombres más ricos del mundo, también nos regaló otra joya arquitectónica, la llamada Casa Amarilla, pero con propósitos diferentes.

El edificio sería la sede de la Corte Centroamericana de Justicia, pero como la unión del istmo nunca se concretó, nuestro gobierno lo utilizó como la sede de nuestra Secretaría primero y luego como Ministerio de Relaciones Exteriores hasta la fecha.

Mucho se critica la acción o inacción de la OEA desde hace años. Pero nos olvidamos de una realidad: este organismo no tiene vida propia sino que es la suma de voluntades de sus cerca de 40 miembros.

La realidad es que Venezuela está dividida o polarizada en dos segmentos ciudadanos prácticamente iguales. De igual forma, dos vertientes opuestas existen en las Américas y el Caribe, por lo que no podemos esperar que el resultado de una división nacional y continental sobre un tema sea único.

A ello se debe sumar el triste papel de la Secretaría General, un ente administrativo que debe respetar a sus socios, los representantes de los poderes ejecutivos de los países que lo conforman.

En el pasado Costa Rica le brindó su asiento a un rebelde nicaragüense para que hablara en nombre de la revolución ante el Consejo Permanente.

Hace un par de semanas la República de Panamá le cedió su asiento a una opositora venezolana, pero el secretario general Insulza violó la autonomía de la delegación panameña e impidió el uso de la palabra a la diputada venezolana María Corina Machado.

A esta opositora se le ha abierto causa por el delito de ser nombrada representante de Panamá, un país extranjero. Pero esa historia tiene antecedentes en la Venezuela de hace unos años, pues nuestro destacado compatriota, don Julio Suñol Leal, fue embajador en misión especial de la administración del presidente Carlos Andrés Pérez y a nadie se le ocurrió que había cometido una falta, pues constituyó, al contrario, un alto honor.

Insulza, chileno, y algunos gobiernos abiertamente democráticos, como Brasil y Argentina, se han rendido al interés económico. Pero ese no es un problema de la Organización sino de quienes reciben órdenes de sus gobiernos para actuar, votar o abstenerse.

La suma de intereses de los países de la OEA determina las decisiones de este foro americano, que tiene grandes defectos y virtudes. Entre las últimas, ser la matriz de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, cuya sede ostenta, de manera honrosa, nuestro país.

Con Información de Diario Extra

Entornointeligente.com




Instagram

Username or hashtag @entornointeligente is incorrect.