La hija de la dominicana Ana Julia Quezada: «nunca he sentido que me haya querido como una madre» - EntornoInteligente
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Almería, España.- A continuación de la escalofriante declaración de Ana Julia Quezada, ha intervenido como testigo su hija Judith, que lo ha hecho por videoconferencia y tras pedir explícitamente no ver a su madre.

«Antes de estos hechos mi relación con mi madre era escasa y después de lo ocurrido ninguna», ha explicado. «Mi madre es distante. Nunca he sentido que me haya querido como una madre, ella siempre ha sido distante e independiente», declaró en ocasiones anteriores Judith, y ha ratificado este martes.

«Ese día [el de la desaparición] me llamó y me dijo: ‘Ha desaparecido Gabrielillo y estamos muy preocupados’», ha narrado, antes de contar que ella misma, Ana Julia, le contó cómo habían encontrado la camiseta de Gabriel en Las Agüillas. Judith bajó luego a Almería a ayudar en la búsqueda: «No noté nada exagerado en mi madre en esos días, pero ella me dijo en determinado momento que estaba yendo al gimnasio y que se estaba poniendo fuerte y sí me extrañó, fue raro».

La fiscal le ha preguntado por anteriores declaraciones de Judith, que declaró: «Me extrañó porque yo me sentía como la mierda por un niño que no conocía, y ella me hablaba de su tipito». «Sí, es verdad que me extrañó eso», ha admitido ante el tribunal la hija de Ana Julia.

Judith ha admitido que su madre la indujo a decirle al psicólogo Francisco Martín que la ex pareja de Quezada, Sergio M., podía tener algo que ver con la desaparición de Gabriel. «¿Le dijo ella que él era un hijo de puta?», le ha preguntado la fiscal. «Sí», ha admitido Judith.

La hija de Ana Julia ha relatado también algunos roces de su madre con Patricia, la madre de Gabriel, durante la búsqueda, sobre la cual la joven ha contado la interacción con su madre: «Yo le decía a ella que la acompañaba para ir a Las Negras, a tomar un café, pero ella me decía que le gustaba ir la finca [de Rodalquilar] porque allí tenía paz».

Judith ha explicado algunas conversaciones que tenían entonces: «Yo le dije si habían buscado por allí, me dijo que no, miré un poco por la finca… Y no estuvimos ni 20 minutos, fue muy breve, me dijo que nos teníamos que ir, fue muy extraño».

La joven, que desde los 14-15 años vive con su padre, ha admitido que pasó un tiempo durante la separación de sus padres con «poco contacto» con su madre, y que incluso cuando Ana Julia Quezada se fue a vivir a Las Negras ella ni siquiera se enteró: «Es verdad», ha admitido. «Ella me llamaba cuando tenía un problema de pareja o el que sea… Ella sabe cómo es mi forma de ser, aunque yo no tenga una relación muy buena con ella, yo ayudo a mi familia».

«¿Pensó en algún momento que la podía utilizar para dar una sensación familiar?», le ha preguntado Paco Torres. «Ahora puede ser, pero yo actúo de corazón», ha dicho la joven, que ha admitido que no tiene contacto alguno con la acusada actualmente: «No me apetece escucharla», ha zanjado Judith Redondo Quezada.

TESTIMONIO DEL PSICÓLOGO DE LA MADRE DE GABRIEL El tribunal también ha escuchado este martes al testigo Francisco Martín, el psicólogo que atendió a Patricia, madre de Gabriel, durante los días de la búsqueda.

«Patricia ha sido paciente mía desde 2017 por un hombre que la acosaba, pero luego empezó a hablar de ciertos comportamientos de Gabriel, que sentía que su padre no le prestaba tanta atención, y que esto crece cuando empieza la convivencia entre Ángel y su pareja. El niño no se atrevía a decírselo a su padre porque es un niño noble, que se guarda sus problemas para él».

Martín se entrevistó con la psicóloga que trataba a Gabriel y esta le dijo que el niño se sentía «solo y abandonado», y que cinco días antes de su muerte la psicóloga le dijo a Ángel que pasara más tiempo y de mayor calidad con su hijo.

«Me consta además que en dos ocasiones, volviendo de estar con su padre en dos martes, el niño volvía con gran dolor abdominal, corte de digestión y dolor de filiación desconocida», ha señalado Martín, apuntando a la posibilidad de un intento de envenenamiento.

El psicólogo ha dicho también que la acusada y Ángel hicieron pública la posibilidad de una recompensa «sin contar con la madre», lo que le sorprendió mucho. Ha contado también que hubo una reunión entre Ángel, Patricia y él para elevar el rescate del niño, «y esto se habló para ver si había una reacción en el entorno». «Acto seguido, Ángel y la acusada se metieron en un cuarto de baño y estuvieron 20 minutos, fue muy extraño», ha explicado.

Quezada «siempre decía que el niño iba a aparecer, que lo tendrían drogadito pero viendo la televisión… Mantuvo ese discurso hasta el día 9, la concentración… Se me heló el corazón. Me dijo: ‘Al niño lo han matado, son demasiados días, está muerto seguro’. Me di cuenta de que había cambiado. Siempre decía que iba a aparecer vivo».

«Una tarde, antes, me dijo que su hija Judith decía que Sergio, la ex pareja de la acusada, era una persona especialmente intolerante con los niños. Me la pasó al teléfono y Judith en efecto me dijo eso, entiendo que de manera espuria», ha dicho el testigo sobre la posibilidad de que Quezada intentara culpar de la muerte del niño a su ex pareja, con el que rompió tras llegar ambos a Las Negras (Níjar) desde Burgos.

«Era un niño especialmente sensible, no pretendía hacer nunca daño, lo guardaba todo para él, era noble, era un niño espectacular», he dicho el psicólogo, rememorando la personalidad de Gabriel Cruz.

Por su parte, Elisabeth Requena, amiga de Ángel, el padre de Gabriel, «desde que éramos muy chiquitillos», ha narrado después que iba a ofrecerle un puesto de trabajo en una tienda de ropa a Ana Julia, y cómo la acusada perdió supuestamente el móvil ante ellos en la búsqueda, por primera vez. «Nos dijo que lo había perdido junto a unos cortijos que estaban abandonados… Un amigo comenzó a llamar y apareció el móvil en un palmito, colocado», ha contado.

«Un día quedamos para comer y ella estaba enfadada, bastante, porque él había cambiado el régimen de visitas y el niño iba a dormir con él algunos días. Ella tenía que encargarse del niño algunas veces, llevarlo al colegio. Ana decía: ‘Si el niño es suyo, que lo lleve él al colegio’. Preparamos un viaje a Marruecos mi pareja, Ángel, Ana y yo, y no pudimos ir porque Ángel no gestionó con quién se quedaría el niño el martes y el jueves», ha explicado la mujer.

También ha explicado que Ana Julia Quezada le dijo que su ex pareja, Sergio M., «odiaba a los niños a muerte». «Cuando me dijo eso, le dije: ‘Tía, pues llama a la Guardia Civil y cuéntalo ya mismo’», y ahí quedó la cosa.

SERGIO, EX PAREJA DE ANA JULIA: «ES MENTIROSA» Sergio M., ex pareja de Ana Julia Quezada divorciado de ella, ha manifestado ante el jurado que se casó con ella en octubre de 2015 en Burgos, y se divorció de ella en Almería en 2016. Ha contado cómo la camiseta de Gabriel fue colocada por Ana Julia a sólo 800 metros de su casa, en una zona que ella conocía bien porque por allí sacaba a su perro cuando ambos convivían.

«El 2 de marzo había gente cerca de mi casa buscando al niño. Salí y estaban Elisabeth, que yo no la conocía, Ángel, que era la pareja de Ana, y ella. Nosotros no habíamos acabado bien», ha declarado.

«Ese día fue muy extraño, porque habló Eli y Ana hizo como que no me conocía. Ni se acercó a la perra, que la conocía y había vivido con ella. Fue muy raro, me dio el pálpito de que allí algo pasaba, aunque nosotros no habíamos terminado bien y habíamos cortado todo contacto. Me preguntaron por mi furgoneta blanca y luego estuvieron mirándola», ha contado acerca del intento de Ana Julia Quezada de orientar las sospechas hacia él y su furgoneta, dado que desde un principio se vinculó la desaparición del niño con un vehículo de esas características.

«¿Usted percibía a Ana Julia como una persona muy mentirosa, fría, dada a hacerse la víctima?», ha preguntado directamente la juez al ex marido de la acusada. «Sí, cuando ella quería. Entonces te das cuenta de que te miente, que es mentirosa», ha dicho sin ambages el testigo.

Sergio ha explicado que, cuando ambos estaban juntos como pareja, ella le decía que no estaba enviando dinero a República Dominicana. «Pero yo un día encontré un ticket de envíos de dinero. Me estaba mintiendo. Se lo recriminé y ella me dijo: ‘Mira, esta relación no está bien, así que mejor terminamos’. Y así fue como lo dejamos, sin discusión, no hubo siquiera discusión», ha terminado Sergio.

 

 

Por La Redacción Fuente: Quico Alsedo elmundo.es
LINK ORIGINAL: Extradigital

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