La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), realizada por la Universidad Católica Andrés Bello, vuelve a revelar la profundidad de la crisis humanitaria que atraviesa Venezuela. Según los datos más recientes, la pobreza alcanza el 68,5% y la pobreza extrema llega al 31,7% de la población. Estos números evidencian que en uno de cada tres hogares venezolanos los ingresos son insuficientes para satisfacer las necesidades alimentarias básicas, a pesar de las leves mejoras registradas desde la época de mayor desabastecimiento.
Esta situación resulta especialmente paradójica considerando que Venezuela fue alguna vez la nación más próspera de América Latina y posee las mayores reservas de petróleo del planeta, junto con importantes depósitos de gas natural y oro. La recesión económica prolongada y la hiperinflación han destruido la capacidad adquisitiva de los ciudadanos, cuyo salario mínimo se mantiene por debajo de medio euro mensual. Aunque la emigración de nueve millones de venezolanos ha reducido la presión sobre los servicios públicos, la pobreza estructural persiste como marca de la crisis política y económica acumulada durante años.
Los servicios básicos representan otra crisis grave para los venezolanos, particularmente en materia energética y acceso al agua. El 39% de la población sufre apagones de varias horas diariamente, mientras solo el 10% reporta no experimentar cortes de electricidad. Respecto al agua potable, la situación es aún más crítica: únicamente el 19% de los hogares dispone de servicio diario y continuo. Estas deficiencias en infraestructura básica tienen consecuencias directas en la educación, con solo el 44% de los estudiantes asistiendo regularmente a clases.
A pesar de los cambios políticos recientes, la perspectiva de recuperación entre los venezolanos en el exilio permanece desalentadora. Según Encovi, solo el 10% de los emigrados tiene planes de retornar al país en las actuales condiciones, cifra que refleja la falta de confianza en una mejora cercana. Las oportunidades educativas se han equiparado en precariedad entre Caracas y el interior del país, confirmando que la crisis es estructural y afecta de manera homogénea toda la nación.
Fuente: El Mundo — Ver nota original