La constitución invisible que Venezuela necesita restaurar

La muerte de Carmen Navas, madre del preso político Víctor Quero fallecido en las cárceles venezolanas, plantea una pregunta fundamental: ¿tienen sentido los debates constitucionales mientras persiste la tragedia humanitaria? Esta tragedia personal se convierte en metáfora de una realidad nacional donde los textos legales no capturan aquello que realmente importa para construir una sociedad funcional. Se trata del valor que otorgamos a lo profundamente humano, a esa constitución invisible que no aparece en ningún documento pero que determina si una nación prospera o se desmorona.

La constitución invisible está compuesta por los valores éticos, la confianza mutua y los ejemplos dignos de emular que permiten a una sociedad funcionar cohesivamente. Sin ella, los debates sobre reformas constitucionales resultan vacíos y desconectados de la realidad nacional. Lo que falta en Venezuela no son palabras en un papel, sino modeladores éticos cuyas vidas demuestren que es posible compartir proyectos de vida común sin abandonar la dignidad personal en aras de ideologías totalizantes.

Esta crisis colectiva no tiene precedentes exactos en la historia republicana venezolana, aunque la nación ha vivido múltiples guerras civiles y luchas de poder. Figuras como José Antonio Páez, Carlos Soublette y José María Vargas, a pesar de sus conflictos, mantenían un amor genuino por lo venezolano. Incluso después de la guerra federal, estadistas como Juan Crisóstomo Falcón y Antonio Guzmán Blanco buscaban construir estructuras duraderas basadas en la responsabilidad colectiva hacia la nación.

Si bien es legítimo discutir una nueva constitución, los políticos deben entender que ningún texto legal resolverá los problemas fundamentales sin antes restaurar esa constitución invisible. No se trata simplemente de cambiar papeles o perseguir culpables, sino de reconstruir los principios éticos que permitieron a generaciones anteriores mantener un compromiso con la estabilidad nacional. Venezuela necesita una renovación moral donde prevalezca nuevamente el amor a lo venezolano y la responsabilidad compartida hacia el futuro común.

Fuente: NTN24 — Ver nota original

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