La comedia española importa sus ideas - EntornoInteligente
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Cualquiera le lleva la contraria a los productores. El fenómeno no es nuevo, pero en 2019 dio la campanada: la comedia actual española fundamenta sus guiones en títulos franceses, italianos o latinoamericanos. Es decir, son remakes . Y las recaudaciones refrendan esa decisión. La película española más taquillera la pasada temporada fue Padre no hay más que uno, de Santiago Segura, con 14.241.285 euros gracias a vender 2.495.863 entradas, según datos del Ministerio de Cultura. El guion se basaba en la argentina Mamá se fue de viaje, también de 2019. La segunda en recaudación, Lo dejo cuando quiera, con 11.376.111 euros, versionaba a la italiana Lo dejo cuando quiero (2014), de la que en su país de origen se han filmado dos partes más. Y la tercera, Si yo fuera rico, con 11.375.141 euros, se basaba en la francesa ¡Si yo fuera rico! (2002). El pasado viernes se estrenó Hasta que la boda nos separe, inspirada en la francesa La Wedding Planner (2017). El director de la versión española, Dani de la Orden, encarará próximamente otro remake de una comedia francesa familiar.

MÁS INFORMACIÓN El cine español no alcanza los 100 millones de euros por primera vez en seis años Muere el cineasta José Luis Cuerda, el genio de ‘Amanece, que no es poco’ De la Orden procede de la Escac, la escuela de cine de Cataluña. Lleva seis largometrajes, pronto dirigirá el séptimo, y dos series en siete años: “Siempre he hecho las películas que me apetecían. En Hasta que la boda nos separe buscaba una comedia directa, que llenase la sala con carcajadas claras”. Esos gags, “motores cómicos”, solo funcionan con “un 50% de buen reparto y un 50% de buen guion”.

Tanto Atresmedia Cine como Telecinco Cinema, las dos grandes empresas productoras españolas, y ambas dependientes de cadenas de televisión, tienen claro que ese es el camino a seguir. El 13 de marzo se estrenará Operación Camarón, dirigida por Carlos Therón, cuyo guion bebe de la italiana Song ‘e Napule (2013). Therón ya es veterano en estas adaptaciones: es el realizador de Lo dejo cuando quiera. Para Mercedes Gamero, directora general de Atresmedia Cine, este fenómeno se basa en la seguridad: “Desarrollan conceptos universales previamente testados, con sentimientos que la gente empatiza. Vas sobre seguro, por decirlo de alguna manera”. Aunque avisa: “No todas estas adaptaciones recaudan igual en todos los sitios. La versión italiana de Padre no hay más que uno funcionó fenomenalmente, la nuestra igual de bien, y sin embargo la mexicana no cuajó. La ejecución también importa”. Álvaro Augustin, director general de Telecinco Cinema, explica que ellos buscan “películas de concepto”. “Y en España esos guiones no abundan, o al menos no nos llegan a nosotros”, subraya. Eso rastrea cuando visiona una comedia: “No importa si en su país de origen ha funcionado, priorizamos la potencia de la idea”.

ampliar foto Reem Kherici y Nicolas Duvauchelle, en ‘La Wedding Planner’, en la que se basa ‘Hasta que la boda nos separe’. ¿Cómo se ha llegado a esta ola de adaptaciones? Gamero cree que el espectador español estaba cansado de “las comedias basadas en el choque cultural, tanto con otras nacionalidades como con otras comunidades autónomas”. Y hubo que ir a otros pastos. Ese subgénero de confrontación surgió con la francesa Bienvenidos al Norte (2008), de Dany Boon, que tuvo versiones italiana, grecoalemana e incluso una variación del mismo Boon en Mi familia del Norte. Por ahí vinieron Ocho apellidos vascos, Ocho apellidos catalanes y la serie de televisión Allí abajo.

Desde ambas empresas productoras insisten en que a esos guiones hay que darles varias vueltas, acercándolos al público nacional. Según Gamero, “debes de reescribir añadiendo los localismos”. Y recuerda otra película de Santiago Segura, Sin rodeos (2018): “La adaptación española fue muy bien, superando los 4,5 millones de euros. En Argentina, no tanto”. De esta comedia, originariamente chilena, protagonizada por una mujer que harta del mangoneo que sufre decide decir todo lo que se le pasa por la mente, se han hecho además de las mencionadas, otras versiones en Perú y en Italia, donde se estrenará en tres semanas. Porque en algo que apunta Dani de la Orden están todos de acuerdo: “Un thriller o un drama pueden cruzar fronteras sin problemas. En cambio, la comedia que funciona es la local; si quieres tener éxito debes de hacerla geográficamente propia”.

ampliar foto Santiago Segura, en ‘Padre no hay más que uno’. Santiago Segura ha rizado la carambola: en Navidades ya estaba rodando Padre no hay más que uno 2, que tiene fecha de estreno para el 17 de julio, se basa en un guion original y aspira a igualar e incluso superar la recaudación de la primera. El director y guionista aseguraba a finales de diciembre: “No hay secretos, o yo no los conozco. Hago lo que sé lo mejor posible. Y ni siquiera eso te garantiza nada. Un amigo contaba que cuesta lo mismo hacer una buena película que una mala. En esfuerzo, en presupuesto…”. E insistía en lo precario de cada trabajo: “El cine es como el agua del río, que nunca puedes beber la misma agua dos veces. No es lo mismo ver una película a las cuatro de la tarde que por la noche, solo que acompañado”. ¿Novedades? Gamero desvela: “Hay una suegra que se suma a los mismos personajes y al mismo reparto”.

En todo caso, estas adaptaciones no son una idiosincrasia española. “Nosotros estamos vendiendo mucho nuestros productos originales. Nos pasa, por ejemplo, con los filmes de Oriol Paulo: de Contratiempo hay versión italiana y de Bollywood, y de El cuerpo también de Bollywood. De La tribu se ha vendido opción de remake a Vietnam y de Villaviciosa de al lado, a México. Porque es una tendencia mundial”, cuenta Gamero. Y eso se ve en las distintas versiones de la argentina Corazón de León o de la francesa Intocable. “Lo que viaja”, insiste Augustin, “es el concepto, no el chiste. Nosotros hemos vendido Es por tu bien a Italia. Y pronto anunciaremos otra venta”.

ampliar foto Desde la izquerda, Julián Villagrán, Manuel Burque, Julián López, Miren Ibarguren y Canco Rodríguez, en ‘Operación Camarón’. Las dos películas que abrieron las puertas a esta oleada fueron Kiki, el amor se hace (2016), de Paco León, que llevó a su terreno la mucho más negra y descorazonadora The Little Death (2014), del australiano Josh Lawson, y Perfectos desconocidos (2017), de Alex de la Iglesia, que superó los 20 millones de euros en los cines españoles, y que incluso ha provocado su adaptación teatral. Augustin recuerda cómo estuvieron a punto de rodarla antes de la original italiana. “Paolo [Vasile, consejero delegado de Mediaset] volvió de las vacaciones de 2015 impresionado con un guion que había leído en el avión. La idea original era espectacular. Y nos dimos prisa en contactar y convencer a Alex, que supo alejar el guion de su posible teatralidad y acercarlo a una locura disparatada, pero tuvimos que esperar a que acabara El bar”. Gamero apunta: “Si el concepto es bueno, no hay directores que tengan prejuicios con el remake” . Al menos, a ninguno se le ha ocurrido tocar a los clásicos, un peligro que puede llevarte al ridículo. Y si hay dudas, solo hay que recordar a Pamela Anderson, que se atrevió a sustituir a Humphrey Bogart en Barb Wire, versión futurista y siliconada de Casablanca.

“La originalidad cómica se refugia en la televisión” Javier Cámara, en el centro, junto a María Pujalte, Adam Jezierski y Nuria Mencía, en ‘Vota Juan’. Diego San José forma con Borja Cobeaga la pareja más carismática de los guionistas españoles actuales: ellos han escrito Ocho apellidos vascos, Ocho apellidos catalanes, Fe de etarras, Pagafantas, No controles, Superlópez… San José es uno de los creadores de la serie de televisión Vota Juan, y es en la tele donde él cree que se refugia la originalidad cómica: “Ahí están Vergüenza, Vota Juan, Mira lo que has hecho o Justo antes de Cristo”.

San José explica claramente su doble visión del fenómeno del remake: “Entiendo la apuesta de un productor por el remake. Hacer una película es un proceso lleno de dudas y muy caro. Y en el cine de género la comedia es el eslabón débil. Si no funciona, te la comes con patatas. Una comedia sin gracia es el objeto más inútil y caro posible. Si el cine es incertidumbre, la comedia es pánico. Por eso los productores importan un texto con un mínimo de certeza”.

En cambio, siente que como guionista hay un hurto al público español: “Echo de menos cuando España tenía un género de comedia autóctona que contaba cosas que no le ocurrían ni a los italianos ni a los franceses. La comedia nos ha mostrado historias que de otro modo no sabríamos. Tú puedes leer muchos libros de la Guerra Civil, pero La vaquilla te cuenta cosas que no salen en la Historia. O la Transición, que la aprendes a través de los filmes de Manuel Summers. Y nunca encontrarás mejor definición de una parte de la España actual que la narrada en Torrente. No me gusta el maquillaje de tramas para españolizarlas”.

San José apunta más allá: “La comedia actual basada en el remake se parece a los escaparates de las tiendas de los centros de las grandes ciudades. Son todos iguales, inundados de las mismas cadenas. Solo se diferencian los idiomas… como en la comedia”.

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LINK ORIGINAL: El Pais

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