La ciudad signada por la urgencia - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El Universal / Caracas.-  Una año con restricciones económicas y proyectos sociales inconclusos vivieron los caraqueños durante 2017, un trago amargo para las familias más pobres cuyo mayor anhelo es que se resuelva la crisis de alimentos y medicinas en 2018, que inicia con largas filas en los automercados.

Manuel Omaña, líder vecinal de la parroquia Sucre del municipio Libertador, aspira a que las autoridades locales y estatales se tomen en serio la implementación de políticas públicas orientadas a la apertura económica, producción de materia prima y de productos terminados, aspectos básicos para el aumento del empleo, la competencia y el progreso del país.

Desde inicios de año los caraqueños centran su atención en el mejoramiento de la crisis económica al no conseguir los productos de la cesta básica a precios accesibles, pues muchos superan el salario mínimo mensual, que ascendió el pasado 31 de diciembre de Bs 177.507 a Bs 248.510. Un ajuste de 40% decretado por el Ejecutivo, que en lugar de suscitar sosiego, inquieta a la población.

José Quintero, vocero y fundador de la organización Procatia, afirma que los caraqueños necesitan más seguridad, mejoramiento de los servicios públicos, entre ellos la recolección de basura, pues pasan hasta un mes con la calles llenas de desechos que generan malos olores, contaminación y moscas por dondequiera.

“Debemos tener un alcalde que le duela Caracas y que viva para ella. En este momento no lo tenemos. Debemos reciclar la basura para generar nuestros propios recursos, y que sirvan para mejorar los servicios. Hay que propiciar la producción y distribución de alimentos. Es una ciudad que necesita mejores parques, plazas, y un Metro confiable y con mejores instalaciones. La gente necesita más seguridad para ir a divertirse”, destaca.

Luisa Dorado, vecina de Catia, dice que se toma al menos cinco minutos para aterrizar sus anhelos. Es docente en el Colegio Jesús Obrero y piensa, en todo momento, en la ciudad. Asegura que Caracas, una capital maltratada por sus gobernantes, está dentro de sus peticiones primordiales.

“Mi mamá padece de una enfermedad crónica degenerativa y hemos tenido que peregrinar todo el país para conseguirle el tratamiento. Pese a todo ello, quiero permanecer en mi país. Solo pido que nuestros gobernantes nos conduzcan con inteligencia para que sepan resolver la crisis de medicamentos, alimentos y seguridad que nos afecta a todos”, dice, tras una pausa en su recorrido por el casco de Libertador.

Reitera que debe resolverse la crisis económica, social y sanitaria que atraviesa el país. “Que haya paz, seguridad y oportunidades”, es el deseo de Eleonora Martínez. La vecina de El Valle cree que es momento de tomarse en serio los cambios, para escribir desde cero los gestos que podrían reconciliar a los venezolanos.

“Hay que pedir por Venezuela, por sus habitantes, para que no haya más colas,  para que tengamos acceso a los medicamentos y alimentos”, ruega Angélica Rojas. A propósito de la coyuntura, la Asamblea Nacional catalogó el 2017 como el año de la peor crisis económica, social y política de la historia. Según el Parlamento, la inflación acumulada del país superó el 2.000% y el Producto Interno Bruto (PIB) tuvo un descenso de 34%, lo cual justifica la recesión en una economía dependiente de la renta petrolera.

Según cálculos arrojados por la firma de consultoría financiera Ecoanalítica, el país cerró el año con una inflación acumulada superior al 2.735 %, un récord que es el preludio de la hiperinflación que se espera para 2018. Para algunas familias, el tema económico impone urgencia y supera con creces el conflicto político que paraliza la dinámica del país. Los precios de los alimentos golpean el presupuesto familiar. Al cierre del período la canasta básica familiar se ubicó en 13.258.820,61 bolívares, según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM). Se trata de una contingencia que ha obligado a las familias a reorganizarse para galopar la escasez.

En torno a ello, Caritas Venezuela advierte que 71% de las familias ha reportado el deterioro de su alimentación  y 38% ha tenido que desincorporar algún miembro de la familia para bajar la presión de consumo. “Tenemos que conciliar un proyecto que permita reconducir los destinos de Venezuela, una nación, que a diferencia de lo que se piensa, está destinada al desarrollo, un logro que se materializa con el concurso de todos”, se plantea como propósito de año Andrés Belisario.

Tareas pendientes

Un buen sistema de transporte superficial demandan los caraqueños luego de la paralización de alrededor del 80% de la unidades por la falta de repuestos, cauchos y baterías. Un plan integral de asfaltado se requiere para las 22 parroquias del municipio Libertador de Caracas. Mejoramiento de la red de distribución de agua potable necesitan los sectores más altos y populares de Caracas como Nuevo Horizonte, Petare Norte, Terrazas de Guaicoco, Ruiz Pineda, Caricuao y El Junquito, entre otras comunidades.  Mantenimiento en la red de semáforos es otra prioridad.  Mudanza de la Terminal La Bandera al sector La Rinconada de Coche es otra promesa incumplida por el exalcalde de Libertador Jorge Rodríguez. Instalación de un sistema de cobro electrónico del pasaje estudiantil esperan los usuarios y conductores de la ciudad desde hace un año.

La ciudad signada por la urgencia

Con Información de El Universal

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