La búsqueda de los cuerpos extraviados tras los terremotos en Venezuela: “Todos merecemos un cierre a esta tragedia”

La búsqueda de los cuerpos extraviados tras los terremotos en Venezuela: “Todos merecemos un cierre a esta tragedia”

Lapatilla julio 13 2026, 5:36 amPosteado en:  Destacados, Nacionales, Terremoto VenezuelaCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Liliana Figueroa muestra fotografías de su hija, Angelina Guerra, en la parroquia Caraballeda, en La Guaira.Daniel Echeverría   Al día siguiente de los terremotos de La Guaira, Liliana Figueroa recibió este mensaje: “Yo vi a su hija en una bolsa, estaba con su cédula”. Le escribía el familiar de una amiga de Angelina Guerra Figueroa, su única hija, de 16 años. En ese momento, Liliana estaba intentando regresar a Venezuela desde Boa Vista, donde desde hace cuatro años era mamá a distancia. Atendía mesas en un restaurante de la ciudad fronteriza brasilera para obtener los ingresos que, como docente en Venezuela, no le alcanzaban para sostenerse a sí misma y a su hija. Una migración forzada por la crisis, pero lo suficientemente cerca para volver en dos días de viaje por carretera cuando fuera necesario, como ese día en que ni Angelina ni su papá respondían al teléfono y las noticias confirmaban un desastre, el más devastador que ha vivido el país en tiempo reciente. Por Florantonia Singer / elpais.com URGENTE: Dos terremotos azotaron La Guaira y hemos preparado un reporte de información actualizada AQUÍ A las 5.30 de la tarde del 24 de junio, antes de que el doblete sísmico acabara con gran parte de La Guaira, Angelina le había enviado una nota de video a su madre, el último mensaje que recibió de ella. La adolescente acababa de ducharse, tenía puesta una camiseta sin mangas de color verde y un collar que nunca se quitaba. Le contaba que una amiga estaba en casa para pasar esa tarde de feriado en la que no tuvieron clases y que su papá le había preparado milanesa con espagueti. Los tres estaban en la segunda planta, de siete, del edificio Solymar en Los Corales, irreconocible luego de más de un minuto de sacudida de la tierra. A Liliana le tomó tres días llegar. El paso por pueblo minero del Kilómetro 88, fronterizo con Brasil, había estado cerrado desde el operativo militar en el que Estados Unidos supuestamente aniquiló con un misil al Niño Guerrero. La crisis por el desastre obligó a abrirlo y cuando Liliana iba cruzando por ese lugar le llegó otro mensaje que no quería recibir. En el grupo de Whatsapp de los vecinos del edificio Solymar publicaron una lista de los fallecidos, en la que mencionaban a su expareja Richard y Angelina. Unas 40 horas de viaje en autobús, un aventón para completar la ruta, una fila para sacar un salvoconducto y poder entrar en La Guaira fueron parte de su regreso a Venezuela. La última vez que había estado fue en abril de 2015, para los 15 años de Angelina. Esta vez ha pasado días enteros abriendo bolsas de cadáveres en busca de un cuerpo menudo de unos 45 kilos, con la camiseta verde, el collar y el decorado de uñas que sabía que tenía su hija, con las cejas perfectamente depiladas y una marca en el brazo de las vacunas. También busca el de su expareja, 12 años mayor que ella, con playera de Venezuela y short de palmeras. Casi toda la familia de Richard murió en La Guaira. Pasados 20 días desde que fallecieron, no los ha encontrado. Los cuerpos fueron sacados de los escombros y llevados a un hospital. Alguien los fotografió y los sumó a los álbumes digitales de cadáveres que pudo revisar en una tablet, en la morgue que el Gobierno improvisó en los silos del Puerto de La Guaira para gestionar los miles de fallecidos por los sismos. En una primera búsqueda digital dio con una foto formato carnet y una de cuerpo entero de Richard. Estaba vestido. Tenía el número 216 SS, cuyas letras refieren al Seguro Social de L

Fuente: La Patilla — Ver nota original

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