Lapatilla julio 17 2026, 12:42 pmPosteado en: OpiniónCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn La historia de los últimos 29 años en Venezuela no es una crónica de resiliencia; es la bitácora de un crimen cometido contra la esperanza de toda una nación. Nos han vendido la idea de que ser resilientes es una medalla al mérito, cuando en realidad ha sido nuestra forma de sobrevivir al secuestro sistemático de nuestra dignidad, de nuestra sangre y de nuestro futuro. 1999: La herida original El deslave de Vargas fue solo el preludio del desastre que comenzó cuando un resentido social se instaló en Miraflores. Allí comenzó la ruptura de nuestros valores. No podemos mirar esto como un fenómeno aislado, sino como una lección sobre cómo la democracia más sólida, cuando se deja desguarnecida ante el fanatismo maquiavélico y el personalismo de enfermos mentales, vacía el propósito fundamental de un país: el Bien Común y el respeto a la dignidad humana. Suscríbete aquí para hacerle seguimiento diario al rescate de Venezuela tras los sismos Nos vendieron una constitución como promesa de redención mientras iniciaban el saqueo a las arcas públicas y se consolidaba la penetración cubana en nuestras fuerzas armadas, contaminando la lealtad de nuestros soldados con una doctrina ajena. En esos años, viví junto a mi familia mi propia tragedia con el secuestro y asesinato de un pariente; allí comprendí que la verdadera justicia es la de Dios, pues los hombres sin valores tienen precio, y la justicia empezó a mostrar su lado oscuro. 2004: La ceguera económica El control de cambio no fue una medida técnica, fue una venda bien pl
Fuente: La Patilla — Ver nota original