¡La asesina de las ‘jeringuillas con aire’ dice que le han roto la vida! - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / Cuando en agosto de 2017 los agentes de homicidios le pusieron las esposas, ella ni siquiera preguntó el porqué. “¡Si me detienen me van a chafar (estropear) una cita con un chico que acabo de conocer!”, fue lo que les dijo a los uniformados. Solo eso le preocupaba en esos instantes.

Hoy, dos años después, Beatriz López, la auxiliar de enfermería a la que la Fiscalía española acusa de haber matado a dos ancianas al inyectarle una jeringuillas con aire, en el Hospital de Alcalá de Henares entre 2015 y 2017, llora, suspira y se tapa la cara con las manos.

El confidencial.com relata su historia y cuenta que ya sentada en el banquillo, la soberbia de la mujer dio paso a la congoja, por lo que tras más de dos horas de juicio, Beatriz terminó por derrumbarse ante una pregunta sobre su abuela fallecida: “Me he dejado la piel para cuidar a los ancianos del hospital. Que se me acuse de que soy una asesina es horrible. Tengo una hija de 10 años, un abuelo de 90, una madre y un hermano. Me han roto la vida”, dijo entre sollozos.

Beatriz se enfrenta a una petición del fiscal de 40 años de cárcel y de prisión permanente revisable por parte de las acusaciones.

La primera de las muertes se remonta a julio de 2015. El Ministerio Público sostiene que la acusada entró ese día en la habitación 532-2, ocupada por Luisa Moragón, una paciente de 92 años, y le inyectó con una jeringuilla gran cantidad de aire en el sistema circulatorio a través de la vía que tenía colocada en el brazo. Como consecuencia de ello, la paciente entró en parada cardio-respiratoria.

La segunda muerte, la de Consuelo Doblado, de 86 años, en la habitación 528, ocurrió en agosto de 2017. Inyectó a través de la vía y con una jeringuilla gran cantidad de aire, lo que provocó que sufriera una parada cardio-respiratoria motivada por una embolia gaseosa masiva.

Pero ella niega los hechos una y otra vez, manifestando que no era la única que accedía a las habitaciones de las ancianas fallecidas. “Llevo sufriendo un año encerrada en una cárcel sin pruebas y se me sigue llamando asesina”, reclamó en el juicio.

Según diario elmundo.es, se habla de que la acusada pudo cometer más asesinatos pero no pudieron ser probados debido a que las víctimas fueron incineradas por sus familias.

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