Jorge Barraza: Otra Libertadores, la misma canción y el disco rayado - EntornoInteligente
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Buenos Aires – Se cumplen 19 años de que un club no repite título en Copa Libertadores. El último fue Boca Juniors en el 2000 y 2001 (ambos ganados en definición por penales). Era el Boca de Bianchi. Desde entonces, se han dado 18 campeones distintos. ¿La razón…? Simple: equipo que llega al éxito un año se desarma al siguiente. En algunos casos, los clubes no saben retener a las figuras por falta de ingenio, en otros directamente no pueden, no tienen cómo competir contra el poderío económico europeo o asiático, incluso de América del Norte (México-EE.UU.). Y porque los futbolistas quieren irse sí o sí.

Sudamérica vive en sempiternas crisis y el éxodo de talentos se da cada vez más temprano. Buen ejemplo son los casos de Vinicius, del Flamengo, y Rodrygo, del Santos, pasaron ambos al Real Madrid. Estaban fichados desde mucho antes, pero por la normativa FIFA no podían jugar en la liga española antes de cumplir 18 años. Acaba de sumárseles Reinier, también del Fla, cuyo pase se anunció oficialmente el lunes, un día después de cumplir los 18. Sólo el Real Madrid tiene ocho jugadores sudamericanos: los brasileños Marcelo, Casemiro, Vinicius, Militão y Rodrygo, el uruguayo Valverde y el colombiano James Rodríguez. Algo similar acontece en el FC Barcelona, el Atlético de Madrid, el Valencia, el Sevilla, todos. Y lo mismo en otros países. Los buenos se van. Esta es la sencilla razón por la cual nos quedan estas Libertadores esqueléticas de figuras. Y de ello se desprende el discreto nivel de juego.

Se aumentan los premios a los participantes, se intenta conferirle más jerarquía al marco externo -muy ponderable- pero el sabor, la gracia, la emoción de un partido la ponen los cracks. Y no están. Ayer, con un juego de casi nula atracción (Carabobo FC vs. Universitario) se puso en marcha la edición 61 de la legendaria Copa, que tiene como mejores credenciales su tradición y la pasión que despierta en los hinchas. El choque número 1 de 155. ¿Cuántos realmente interesarán…? La final, las semifinales, los cuartos… Eso para los aficionados neutrales, al hincha de su club sí lo moviliza, desde luego. Las perspectivas son idénticas a los últimos años: brasileños y argentinos ultrafavoritos, o sea la misma canción, y con el disco rayado. Candidatos por cuestiones de cupos, por poderío, por presupuesto. Los demás, a ver qué pasa, si se pesca algo. Brasil tendrá ocho representantes (el doble que Bolivia, Chile, Colombia, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela).

Y siete de esos brasileños han sido campeones: Flamengo, Santos, Palmeiras, Gremio, São Paulo, Inter, Corinthians. Temible. La contra real para ellos, en principio, serían Boca y River. Estos, pese a su enorme popularidad y nivel de ingresos, comienzan a verse perjudicados por la situación económica argentina, y la suba del dólar, que complica contratar extranjeros o mantener los que ya tienen. Un ejemplo es el exquisito volante colombiano Juan Fernando Quintero, quien podría irse al Ajax. Boca no ha podido darle incorporaciones a su nuevo técnico, Miguel Ángel Russo.

El exarquero Leonel Rocco, DT de Progreso, dijo que el sueldo de un jugador de Barcelona es igual a todo el presupuesto del plantel de Progreso (65.000 dólares mensuales). No tan así, quiso expresar las abismales diferencias económicas entre uno y otro. Hay tres elementos, muy importantes, por cierto, que no dependen del dinero: la preparación, la actitud y la mística que un entrenador puede imprimirle a su tropa. Sin embargo, la calidad, la clase, son intransferibles, y van donde está el dinero. Así es a nivel de clubes. Salvo una agradable relevación como Independiente del Valle, es difícil que el título recale en otras manos que las de brasileños y argentinos.

Flamengo tiene un plantel amplísimo, y si logra blindar a Gabigol y Bruno Henrique, volverá a estar en la discusión. Son la fábrica de goles. Como decía Juan Ramón Carrasco, “en fútbol, lo más difícil es hacer gol, todo lo demás se puede arreglar”. Además, el rubronegro ya no tendrá la presión de los 38 años sin títulos; viene con el envión. Y los 35 millones de euros recibidos del Madrid por Reinier le sirven para mantener al grupo campeón en 2019. Aparte, los ingresos de los clubes brasileños son muy superiores a los del resto del continente.

Entre los argentinos, valga resaltar que intervienen tres elencos chicos (muy): Defensa y Justicia, Atlético Tucumán y Tigre, toda una novedad, pues milita actualmente en primera B, y es cuarto del grupo B, que si fuera una sola tabla general iría décimo. Por eso, la chance de título queda circunscripta una vez más a Boca y River. Y ver qué puede dar Racing.

Por primera vez en 60 ediciones, y gracias a Independiente del Valle, Ecuador presentará cinco concursantes, apenas uno menos que Argentina. Muy meritorio y con una lectura adicional: quien sale campeón consigue más lugares.

Por historia más que por actualidad, Barcelona es claro favorito para avanzar de fase ante Progreso, entidad de una humildad absoluta; en el campeonato uruguayo el plantel no concentraba por escasez de recursos. Su presidente, Fabián Canobbio, priorizó cumplir con los sueldos en lugar de pagar a un hotel. Incluso no entrenaban en doble turno para evitar los gastos del almuerzo. Pero anoche les hicieron un mimo a los futbolistas: durmieron en el Radisson de Montevideo, un lujo que permite el premio a cobrar en esta instancia copera. Canobbio es aquel fino mediapunta que vimos en Peñarol del 2001 al 2003 y luego tuvo larga campaña en el Valencia, Celta de Vigo, Valladolid.

Es un plantel sin luminarias ni extranjeros. No obstante, tratándose de un conjunto uruguayo, no vale fiarse, la entrega está garantizada y dejará el alma en el intento por llegar a fase de grupos, donde cada partido es una fortuna de premio para un club de estas dimensiones.

Canobbio, surgido de las filas de Progreso, es un presidente todoterreno, ayuda en todas las tareas del club, hasta en el mantenimiento del campo. En una nota reciente del diario El Observador de Montevideo apareció en una foto rastrillando el pasto de la cancha junto al canchero del club, típica postal de la modestia de tantos cuadritos uruguayos. “Es una suerte tener un presidente con el que se puede hablar de los problemas del fútbol mano a mano, porque entiende las necesidades del plantel”, señala Rocco, cuya cuna futbolística también fue Progreso. Canobbio resultó elegido el dirigente del año 2019 en Uruguay.

Progreso regresa a la Libertadores después de 30 años, cuando justamente fue eliminado por Barcelona en octavos de final. Pero la historia no juega, cuidado…. (O)

Progreso regresa a la Libertadores tras 30 años, cuando justamente fue eliminado por Barcelona en octavos de final. Pero la historia no juega, cuidado… De un conjunto uruguayo, no vale fiarse”.

LINK ORIGINAL: El Universo

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