Japón advirtió hace 20 años lo que podía pasar en Caracas, pero para el chavismo nunca fue prioridad (Informe completo)

Lapatilla julio 01 2026, 3:30 pmPosteado en:  Destacados, Nacionales, Terremoto VenezuelaCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn La Patilla   Más de dos décadas antes de la tragedia del 24 de junio, el Gobierno de Japón entregó al entonces presidente Hugo Chávez un estudio técnico que advertía, con cifras, mapas y simulaciones, que Caracas y Vargas enfrentaban un riesgo sísmico extremadamente alto y que, sin medidas urgentes de prevención, un gran terremoto podría provocar miles de muertos, decenas de miles de damnificados y el colapso de buena parte de la infraestructura crítica. Hoy, tras el desastre que enluta al país, aquel informe vuelve a cobrar vigencia y deja una pregunta inevitable: ¿qué pasó con todas esas recomendaciones? lapatilla.com URGENTE: Dos terremotos azotaron La Guaira y hemos preparado un reporte de información actualizada AQUÍ El documento, denominado “Estudio sobre el Plan Básico de Prevención de Desastres en el Distrito Metropolitano de Caracas”, fue elaborado entre 2003 y 2005 por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), con apoyo de Funvisis y diversas instituciones venezolanas. La investigación fue financiada por el gobierno japonés como respuesta a la tragedia de Vargas de 1999 y fue entregada oficialmente a Chávez, como quedó registrado en fotografías de la época. El informe no era un simple diagnóstico: proponía un plan maestro para reducir el impacto de un terremoto de gran magnitud mediante inversiones, planificación urbana, reforzamiento estructural y preparación de los organismos de respuesta. Los especialistas japoneses concluyeron que Caracas era una ciudad altamente vulnerable. Para entonces, el Distrito Metropolitano albergaba 3,09 millones de habitantes, de los cuales 1,4 millones vivían en barrios, es decir, más del 51 % de la población. Lo más alarmante era que esos asentamientos ocupaban apenas el 20 % del área urbanizada, generando niveles extremos de hacinamiento. En algunos sectores la densidad superaba las 1.000 personas por hectárea, una condición que dificultaría enormemente cualquier operación de evacuación o rescate tras un gran terremoto. El estudio también advertía que la geología del valle agravaba el peligro. Los investigadores comprobaron que amplias zonas de Caracas y Vargas estaban asentadas sobre depósitos sedimentarios capaces de amplificar las ondas sísmicas, fenómeno conocido como “efecto de sitio”. En otras palabras, un mismo terremoto podía sentirse con mucha mayor intensidad en determinadas áreas debido al tipo de suelo, incrementando el riesgo de colapso de edificaciones. Para medir las consecuencias de un gran sismo, JICA simuló cuatro escenarios distintos, tomando como referencia los terremotos de 1812, 1878, 1967 y uno hipotético asociado a la falla Tacagua-El Ávila. En el escenario equivalente al terremoto de 1967, los resultados eran contundentes: más de 10.000 edificaciones sufrirían daños severos o colapsarían por completo, mientras que cerca de 1,9 millones de toneladas de escombros bloquearían calles y avenidas, dificultando el ingreso de ambulancias, bomberos y maquinaria pesada. Además, unas 76.400 personas perderían sus viviendas y necesitarían refugios temporales de manera inmediata. El informe identificó igualmente cuáles serían las construcciones con mayor probabilidad de desplomarse. Los expertos señalaron que las viviendas autoconstruidas en los barrios, especialmente aquellas de más de tres pisos levantadas sin cálculos estructurales ni criterios sismorresistentes, concentraban el mayor riesgo de colapso mortal. También advirtieron sobre la ocupación de laderas inesta

Fuente: La Patilla — Ver nota original

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