Ictioterapia y aventura en el río Piatúa + - EntornoInteligente
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23/06/2018 – El Comercio. / LEA TAMBIÉN LEA TAMBIÉN Permanecer quieto y con los pies sumergidos en las aguas tranquilas y claras del río Piatúa , en Santa Clara, tiene una recompensa. Diminutos peces se acercan tímidamente para alimentarse de la piel muerta acumulada en los pies de los turistas , provocando un cosquilleo muy relajante.

Esa actividad se llama ictioterapia (terapia de peces), y es muy efectiva para reducir el estrés . Pero a diferencia de los costosos spa que ofrecen este servicio con peces de laboratorio, en el balneario de Piatúa la terapia es gratuita y natural, debido a que los peces son silvestres y abundan en el río.

“Los días soleados de verano son los más apropiados para gozar de los peces. Las aguas son muy tranquilas y cuando no llueve ellos aparecen”, cuenta Mariela Gavilánez, administradora del balneario .

Ella dice que nadie sabe cómo aparecieron los pequeños peces, conocidos por la gente nativa del sector como sardinas y carachamas , pero se han convertido en una de las principales atracciones del cantón Santa Clara, situado a 40 minutos de Puyo, en la vía a Tena.

Decenas de turistas llegan, especialmente los fines de semana y feriados, para sentir el singular roce de los pequeños peces. Los expertos dicen que mirar los peces y sentirlos es ideal para reducir cargas de estrés y además, funcionan como una especie de exfoliante debido a que succionan las células muertas.

Dayana Carpio y su hermana Sarahí viajaron desde Ambato para vivir esa experiencia. “Tuvimos que esperar como diez minutos en el río y los peces se empezaron a acercar. Es una sensación muy divertida, nos reímos durante horas”.

Pero esa no es la única actividad que se puede realizar en el balneario . La corriente tranquila y la profundidad del río también lo convirtieron en un sitio adecuado para navegar en kayak o tomar un baño.

Los aventureros usualmente llegan con su propio equipo deportivo. Recorren por los senderos marcados en la selva y se lanzan al río.

“Es de los mejores lugares en los que he navegado. Incluso cuando hay verano, el agua es lo suficientemente profunda para recorrerla, tiene rápidos y zonas tranquilas”, cuenta Pablo Uribe, un deportista.

El balneario cuenta con cinco pequeñas cabañas con parrillas, mesones, y agua potable, para que las familias que visitan el sitio preparen sus propios alimentos.

Hay una gran cantidad de leña a su disposición, aunque es recomendable que lleven carbón . El alquiler cuesta USD 5.

Sin embargo, para los que planifican tener un día de descanso en el río y prefieren no cocinar, también hay un restaurante donde se ofertan comidas típicas de la Amazonía. Allí hay maitos, tilapias cocidas en hojas bijao, menestras, ceviches volqueteros, y otras preparaciones que cuestan entre USD 3 y 5.

El restaurante es parte de un emprendimiento familiar. “El objetivo es rescatar la gastronomía y el estilo de vida ancestral, además de mejorar los ingresos de la gente de este sector”, explica Gavilánez.

En el balneario también hay una cabaña construida con técnicas indígenas y maderas amazónicas. Tiene capacidad para alojar a 11 personas.

Las habitaciones están equipadas con las comodidades básicas, pero no tienen televisores ni artefactos tecnológicos. La idea es que los huéspedes puedan convivir con la naturaleza, y alejarse del estrés y el ruido de las ciudades.

El hospedaje cuesta USD 10 y no es necesario hacer reservaciones previas.

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