Gustavo Petro es una amenaza para la actividad petrolera de Colombia y una bendición para la de Venezuela

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El presidente de la Cámara Petrolera de Venezuela Capítulo Zulia, Cesar David Parra, señala que en la actualidad existen varios factores externos que están permitiendo que Venezuela vuelva a aparecer en la mira de los inversionistas al momento de escoger a países vinculados al sector de los hidrocarburos porque no solo es petróleo sino también gas natural. Al respecto comparte que existen aspectos políticos en México o Colombia que ayudan a Venezuela: en el primero caso, la llegada de Andrés Manuel López Obrador le puso un frenazo a la apertura que se dio durante el gobierno de Enrique Peña Niego; mientras que el eventual triunfo de Gustavo Petro en las elecciones presidenciales colombianas del próximo 29 de mayo ponen en jaque los proyectos petroleros. En el pasado, Petro ha llegado a decir que si gana Ecopetrol dejaría de ser una compañía petrolera y su fortaleza estaría en la energía solar, rechaza el desarrollo de los pruebas pilotos para el desarrollo de yacimientos no convencionales que utilizan la tecnología del fracking o fractura hidráulica y ha llegado a comparar al negocio petrolero con el narcotráfico, lo que ha obligado a respuestas de rechazo por parte de los gremios vinculados a los hidrocarburos.   «Conversando con el presidente y la directiva de Campetrol (Cámara Colombiana de Bienes y Servicios de Petróleo, Gas y Energía) nos han manifestado que ellos tienen clara que la amenaza para la producción de Colombia es que en Venezuela se den las oportunidades y se destrabe el tema de los inversionistas y que todas las empresas quieran venir a Venezuela por el potencial que se puede generar en corto plazo», dijo Parra. También el presidente de la CPV-Zulia se muestra confiado de que pueda flexibilizarse la licencia que otorgó la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos en 2019 a la empresa Chevron y otras cuatro empresas de servicios a la industria petrolera que permiten la presencia en Venezuela pero sin realizar inversiones. «Hay señala positivas para que esa licencia de la OFAC se elimine esa coletilla que no le permite a Chevron producir y comercializar crudo y se les cambié por una autoriza para producir y comercializar», comenta Parra. «Como siempre ha sido, Venezuela pasa a ser relevante como suplidor de fuente de energía más eficaz no solo para Estados Unidos sino en toda en América e incluso en Europa y allí no solo entra en juego el petróleo sino el gas natural asociado al petróleo que desde el punto de vista estratégico nadie lo tiene como el estado Zulia y el lago de Maracaibo», añade. Reitera su petición al gobierno del presidente Nicolás Maduro y a la Asamblea Nacional electa en 2020 para que derogue o reforme la Ley Orgánica que Reserva al Estado Bienes y Servicios Conexos a las Actividades Primarias de Hidrocarburos, que fue una legislación aprobada en mayo de 2009 por orden del presidente Hugo Chávez. «Si la ley hubiera que darle un nombre habría que llamarla la Ley Rafael Ramírez. Esa la concibió el ministro Ramírez en su momento y que el hecho de que se hayan tomado los activos de 78 empresas ha significado un millón de barriles diarios menos en el estado Zulia y una pérdida para el Estado venezolano», señala el Parra. Indica que la base de producción está en 150.000 barriles diarios pero asegura que la apertura a inversionistas puede permitir que entre 8 y 10 meses la producción en esa región aumente en 500.000 barriles diarios.

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