Las divisiones internas del chavismo volvieron a exponerse públicamente tras las recientes declaraciones de Oswaldo Rivero, conocido como "Cabeza e' Mango", una figura comunicacional histórica del régimen que ha lanzado fuertes críticas contra el Ministerio de Comunicación e Información. Rivero acusó directamente a estructuras vinculadas al ministerio liderado por Miguel Pérez Pirela de coordinar campañas de desprestigio en su contra desde las denominadas "guerrillas comunicacionales". Durante una transmisión radial, el exconductor del programa Zurda Konducta fue contundente en sus denuncias: "Ustedes no son guerrillas comunicacionales, ustedes son mercenarios comunicacionales".
En sus declaraciones, Rivero describió detalladamente los mecanismos de ataque que aseguró opera el ministerio contra sus críticas. Señaló que estos grupos utilizan múltiples cuentas en redes sociales y varios teléfonos para ejecutar campañas sistemáticas de desacreditación. "Cada uno tiene un montón de cuentas, operan con varios teléfonos y dicen: 'hoy vamos a atacar'", denunció. Además, el comunicador aseguró que algunos de estos operadores digitales habrían protestado recientemente por la suspensión de pagos mensuales de hasta 400 dólares provenientes de presuntas nóminas paralelas del gobierno, acusándolos de haber intensificado sus ataques contra él desde hace tiempo.
Rivero enfatizó que sus posiciones políticas son independientes y no responden a ningún grupo organizado detrás de él. "Yo soy yo solo, con este teléfono y con este programa de radio. No tengo una manifestación de gente atrás de mí", afirmó categóricamente. A pesar de defender su autonomía, reconoció abiertamente tener diferencias profundas con el actual régimen chavista, ahora encabezado por Delcy Rodríguez tras los cambios políticos ocurridos en enero.
El exconductor chavista expresó que mantiene "posiciones encontradas con este gobierno, frontal", pero aclaró que no promueve acciones violentas ni conspiraciones contra el Estado. Sus declaraciones evidencian las tensiones internas que persisten dentro del establishment chavista, donde figuras históricas del movimiento ahora cuestionan públicamente las estructuras de comunicación y control político que alguna vez apoyaron, generando un clima de confrontación ideológica al interior del régimen.
Fuente: La Patilla — Ver nota original