El geólogo y montañista venezolano Franck Audemard las posibles causas detrás del colapso de edificaciones en La Guaira y Caracas tras el sismo del 24 de junio. El especialista, egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV) con Ph.D. en la Universidad de Montpellier, advirtió que «no deberíamos haber tenido colapsos de edificios con una magnitud 7,5 si se respetaban las normas sismorresistentes» El geólogo y montañista venezolano Franck Audemard, especialista en tectónica y neotectónica, abordó en una entrevista conjunta transmitida por TalCual, El Pitazo, Runrunes y Efecto Cocuyo las características del doblete sísmico que afectó a Venezuela el 24 de junio y las razones detrás del colapso de varias edificaciones en La Guaira y Caracas. Audemard, ingeniero geólogo egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV) con Ph.D. en la Universidad de Montpellier, donde se especializó en tectónica y neotectónica, dijo que las rélicas seguirán ocurriendo. «Para un sismo de esta magnitud, 7,5, lo normal es que el decaimiento de la actividad sísmica pueda, sin ninguna dificultad, durar entre tres y seis meses», explicó. Precisó que las réplicas previsibles tendrán una magnitud inferior a la del sismo principal. El especialista explicó que los daños se concentraron principalmente en el área metropolitana de Caracas y en La Guaira, y dentro de esos espacios, en sitios específicos. Señaló que, en algunos casos, «las construcciones endebles o las construcciones que hay en zonas populares, en los barrios, no se vieron aparentemente tan afectadas» como edificaciones de mayor altura que, en teoría, debían cumplir normas sismorresistentes más exigentes. Sobre Caracas, Audemard indicó que lo observado «viene a reforzar lo que se sabía del sismo de Caracas de 1967″: en el valle capitalino existen sectores con grandes espesores de sedimento —como las urbanizaciones San Bernardino y Altamira-Los Palos Grandes— donde ocurre un fenómeno conocido como amplificación de ondas. «Estos edificios están sufriendo debido a que hay condiciones de sitio particulares», dijo, al explicar que edificaciones de unos diez pisos entran en resonancia con la vibración fundamental del suelo en esas zonas. Sobre La Guaira, atribuyó el alto número de colapsos —concentrados en el cerro El Cayo, que limita al norte con el aeropuerto de Maiquetía, y en otras urbanizaciones del litoral central— a que esas construcciones están asentadas sobre espesores de sedimentos importantes, en edificaciones que «deberían seguir normas sismorresistentes y deberían ser de concreto armado, diseñadas y ejecutadas por ingenieros civiles y sismorresistentes». Al abordar lo que llamó «un tema álgido», Audemard fue enfático: «No deberíamos haber tenido colapsos de edificios con una magnitud 7,5 si se respetaban las normas sismorresistentes. Eso significa que no se respetaron las normas sismorresistentes». El geólogo explicó que el incumplimiento de esas normas puede tener múltiples causas, no solo la falta de apego a la normativa, sino también problemas durante la ejecución de las obras. «Hay constructores y ejecutores que no siguen los parámetros de diseño que le dio el ingeniero civil», afirmó, y mencionó como ejemplos posibles fallas en zapatas, ausencia de pilotaje sugerido, calidad inadecuada del concreto, reducción en la cantidad de acero o de «zunchos transversales» en columnas, y amarres incorrectos entre vigas y columnas. Audemard descartó que el problema esté en el conocimiento geológico-tectónico disponible: «No ha cambiado básicamente el conocimiento geológico tectónico de Venezuela en los últimos veinte, treinta años para que hubiesen diferencias sustanciales de información geológica» que expliquen los colapsos. Señaló que algunos edificios afectados podrían tener hasta 30 años de construidos y no ajustarse ni a la norma de 2019 ni a la de 1982. Como ejemplo de fallas estructurales, mencionó edificaciones con lo que describió como «planta baja suave» o «piso débil, piso
Fuente: Tal Cual — Ver nota original