Fraude vs. no-fraude, la hora del debate estadístico - EntornoInteligente
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Un auténtico revuelo internacional causó el artículo de los analistas John Curiel y Jack R. Williams publicado en un blog del Washington Post el jueves 27 de febrero: tras afirmar que se “descarta el fraude en las elecciones de Bolivia” del 20 de octubre de 2019, vino el pedido de México de cotejar dicho texto con el informe de auditoría de la OEA, el natural reclamo del actual Gobierno boliviano, la defensa de su auditoría por parte de la OEA; incluso se pronunció el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT por su sigla en inglés) aclarando que el estudio fue hecho por los dos expertos como “contratistas” del MIT, y no propiamente por el Instituto…

Al margen de las ácidas críticas que levantó el artículo de los dos analistas (texto con “falsedades, inexactitudes y omisiones”, OEA; 11 cuestionamientos por parte del director de Observación Electoral de la OEA, siendo uno de ellos el número de páginas, 3 del artículo contra 94 del informe de la OEA; informe “sin pies ni cabeza”, Álvaro Andrade, gerente de Ethical Hacking) y de los respaldos también (de los gobiernos de México y Argentina, especialmente), en el presente texto se intenta precisar la polémica cierta que plantea este que sería el tercer cuestionamiento a la auditoría de la OEA, factor determinante, como se sabe, de la renuncia del expresidente Evo Morales el 10 de noviembre de 2019.

Los otros dos cuestionamientos, del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), del 6 de diciembre de 2019, y del Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR, por su sigla en inglés), del 12 de diciembre de 2019, fueron revisados por Animal Político en su edición del 29 de diciembre del año pasado.

TENDENCIA. Como de algún modo adelantaron los medios la semana pasada, lo principal que pone en duda el artículo de los dos expertos es la cuestión estadística, específicamente “el cambio de tendencia” tras la interrupción que en la noche de la elección se hizo del sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP). El “salto” que hubo de la distancia entre el MAS y CC de 7,87 puntos porcentuales en la noche de la elección (al 83,7% de actas transmitidas) a poco más de 10% al momento de su publicación, al día siguiente por la noche.

Mientras que para la auditoría de la OEA esta variación o cambio de tendencia, ese “salto”, fue “drástico y difícil de explicar”, para los dos analistas del MIT, viendo la dinámica general de los resultados, dicho “salto” no era sorprendente, era acaso esperable.

“Nuestros resultados fueron directos. No parece haber estadísticamente una diferencia significativa en el margen antes y después de la interrupción del conteo preliminar de votos. Por el contrario, es altamente probable que Morales sobrepasara el margen de los 10 puntos porcentuales en la primera ronda”, destaca el artículo.

La OEA, critican los expertos, parte de dos supuestos: uno, “que el conteo extraoficial (el TREP) revela acertadamente la medición continua del voto”, que el TREP es idóneo, acertado, en la medida en que registra un curso continuo de la votación; y, dos, (acaso lo central) “que las preferencias registradas de los votantes no podían variar en el tiempo durante el día”; o sea, que no se debía esperar grandes variaciones en la tendencia del resultado.

De ahí la crítica que hacen los expertos en su artículo: “Tomando estas suposiciones como ciertas, entonces el cambio en la tendencia a favor de un partido a lo largo del tiempo pudiera indicar potencialmente que un fraude había ocurrido”.

Aunque no son consistentes sus ejemplos (que la gente trabaja y va tarde a votar, que por eso cambia la tendencia al final del día, cuando en Bolivia la jornada electoral es feriado), los analistas dicen que hay factores estructurales (pobreza, desigualdad) que pueden hacer variar la tendencia.

Esto ya había sido apuntado por el CEPR en el informe citado anteriormente: ”el cambio de tendencia era tanto explicable como predecible, basado en los primeros resultados del 84% de votos procesados antes de la interrupción del TREP. Era probable que actas contabilizadas posteriormente en el proceso del TREP provengan de zonas que ya habían expresado una clara tendencia a favor de Morales”. La OEA, señalaba el CEPR ya en diciembre, se niega a reconocer esta diferencia geográfica de la votación.

PREDECIBLE. Los del MIT aceptan que “las discontinuidades pueden ser evidencia de manipulación”; eso pasó en Rusia, dicen; pero si la hipótesis de la OEA (el inexplicable cambio de tendencia a favor del MAS) fuera cierta, concluyen, “habríamos visto el margen de votos a favor de Morales dispararse poco después de la pausa en el conteo —y la brecha entre él y su competidor más cercano sería demasiado grande como para ser justificada por su desempeño antes de que se detuviera el escrutinio. Podríamos esperar otras anomalías, como un cambio repentino en votos a favor de Morales en localidades que previamente estaban menos inclinadas a votar por él”.

O sea, si hubiera habido un cambio de tendencia drástico, éste habría sido notado de inmediato, por su gran magnitud.

Mostrando la correlación (una herramienta estadística que, explica el investigador en cuestiones urbanas, docente de la UMSA, René Pereyra Morató, no es otra cosa que el “grado de asociación de dos variables”, su grado de acercamiento) entre datos del TREP de 1.477 localidades antes del corte y datos del conteo oficial, insisten los analistas contratistas del MIT, se encuentra, dicen, una “alta correlación”, lo que sugiere que “no hubo irregularidades significativas ni en el escrutinio, ni en el margen final de los votos a favor de Morales”.

“Nosotros no encontramos evidencia de tales anomalías. Encontramos una correlación de 0,946 entre los márgenes de ventaja de Morales antes y después del corte en localidades cuyos votos fueron contados antes y después. Es muy poca la diferencia observable en los resultados de las localidades antes y después de la pausa en el conteo, y esto sugiere que no hubo irregularidades significativas. Junto a otros académicos en el campo contactamos a la OEA para que comentara al respecto; la OEA no respondió”.

Sin referirse en absoluto al contenido de este debate, el profesor Morató señala que cuando la cifra se acerca a 1 (0,946, en este caso) hay un excelente nivel de correlación; por el contrario, cuando la cifra se acerca a 0, pues no hay correlación entre las variables. 

Para respaldar su conclusión, que la variación de tendencia era esperable, los del MIT en el artículo además informan que hicieron mil simulaciones, para “ver si la diferencia entre los votos de Morales y su principal competidor podía predecirse, usando solo los votos verificados antes de que se detuviera el conteo preliminar. En nuestras simulaciones, encontramos que Morales podía esperar al menos 10,49 puntos sobre el siguiente candidato, más que los 10 puntos porcentuales necesarios para ganar indiscutiblemente. De nuevo, esto sugiere que ningún incremento en la ventaja de Morales después de la interrupción del conteo puede ser explicado enteramente por los votos que ya habían sido contados”.

DIFERENDO. El diferendo estadístico entre los contratistas del MIT y la auditoría de la OEA entonces está en cómo se entiende la variación de la tendencia.

En efecto, en el Informe Final del Análisis de Integridad Electoral de las Elecciones Generales del 20 de octubre de 2019, efectuado por la OEA, en lo relativo al tema que nos ocupa, el organismo afirma que el análisis estadístico de los resultados del TREP y el cómputo oficial es lo que revela que la victoria de Morales en primera vuelta fue posible “únicamente por un aumento masivo de votos al final del conteo”. Encontró, afirma, una “ruptura significativa en las tendencias de votación del MAS y CC en el punto en que se llega a computar el 95% de los votos del TREP”.

Este último 5% no solo muestra “una tendencia distinta” a la del anterior 95%, sino que también “presenta una diferencia muy marcada con el 5% de los votos que habían sido computados inmediatamente antes”. Incluso si estas mesas del tramo final hubieran sido favorables al MAS, “no se vería una discontinuidad tan aguda” en relación al umbral del 95%, señala el Informe en su página 9.

A raíz de esta ruptura en la tendencia es que la OEA examinó en detalle las actas correspondientes al último 5% del conteo; de éstas, afirma, 56% tuvieron “observaciones”; de ese mismo universo, luego destaca, se hizo un análisis pericial de las actas donde el MAS obtenía llamativamente alto porcentaje, donde ganaba sobre 77% de los votos.

La OEA de principio (del último 5%) toma 1.074 actas; de éstas, señala, 59 actas (5,5%) tienen “graves irregularidades desde el punto de vista pericial” (cita “algunos casos” de actas llenadas por una misma persona).

Luego amplió su muestra con 3.618 actas más, de las cuales, 167 (4,6%) tienen “irregularidades de interés pericial”. Lo mismo, cuenta, se encontró distintas actas de un mismo centro de votación que habían sido completadas por una sola persona.

En total, detalla la OEA en su informe final de auditoría, el organismo analizó 4.692 actas (1.074 más 3.618), de las cuales 226 (4,8%) (59 más 167) presentaban las irregularidades descritas.

Estas actas corresponden a 86 centros de votación de 47 municipios del país. Las mesas en total corresponden a 38.001 votos válidos, destaca el Informe de la OEA, de los cuales 91%, es decir 34.718 votos, son para el MAS, “casi el número de votos que le permite a Morales evitar la segunda vuelta” (lo que le habría permitido ganar en primera vuelta, dice la OEA, son 40.000 votos; sin ello, no habría superado el 10%).

El informe (página 9) dice: “Lo anterior (la revisión estadística que hace) es solo tomando en cuenta un análisis del 13,5% de las mesas de votación” (las 4.692 actas, de las 34.555 existentes en el país más el exterior).

Ahora, el cambio de tendencia, completa su informe la OEA, se habría dado por la “manipulación dolosa” en los comicios en al menos dos planos: uno, en lo relativo a las actas, su alteración y hasta “falsificación de las firmas de los jurados de mesa”, y, dos, la manipulación informática, esto es, que hubo, afirma, un “redireccionamiento del flujo de datos a dos servidores ocultos y no controlados por el personal del TSE, haciendo posible la manipulación de datos y la suplantación de actas”.

“En términos simples —concluye en su página 14 de su Informe la OEA— hubo gente que iba conociendo el procesamiento de los resultados antes de ser publicados (en el TREP) y, debido a la existencia de servidores ocultos y graves fallas en la infraestructura informática, existió un escenario que permitía la manipulación de datos”. La magnitud de esta manipulación, la prueba, es lo que precisamente aún se está investigando en la Justicia en torno a la ya célebre interrupción del TREP.

LINK ORIGINAL: La Razon

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