Florencia Bonelli habla de «El hechizo del agua»: «Lo importante llega con un libro»

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Florencia Bonelli se acomoda en el asiento y mira su última novela, que descansa sobre la mesa. Sonríe y analiza a su interlocutora. «Estoy segura de que en tu carta natal tenés un Marte muy fuerte, porque te gustan los deportes», dice y pide la carta astral.

La repasa: «Lo sabía», dice. Mira los astros por encima y comenta cómo ve las energías cósmicas reflejadas en la persona que tiene delante, solo con saber cómo estaban posicionado los planetas cuando nació.

No es astróloga sino escritora y una de las más populares de la actualidad. Nacida en Córdoba, viene publicando desde 1999. Sus novelas son románticas y sus lectoras se cuentan de a millones pero la astrología marca su serie Nacidas, que ahora se completa con El hechizo del agua (Planeta). Es una historia de amor, música, adicciones y tragedia.

Este es un resumen de su charla con El País.

—¿Cómo descubriste la astrología?

—Como todo en mi vida, por un libro. Las cosas importantes en mi vida llegaron con un libro. En este caso me lo prestó una amiga con quien había trabajado y a quien fui a visitar. Cuando estábamos ahí me dijo: «Llevate este libro», y cuando lo agarré vi que era Los signos del zodíaco y su carácter de L inda Goodman , que es la astróloga por la que empiezan todos los estudiosos de la materia. Yo no creía pero me senté en el subte a leer y busqué al hombre Virgo, porque mi esposo es de ese signo, y desde el primer párrafo hasta el último lo estaba describiendo. A partir de ahí empezó un camino de ida, donde me di cuenta que estaba frente a una herramienta de autoconocimiento y conocimiento del otro que nos da la naturaleza.

—¿Cómo fue el proceso de descubrir la astrología hasta volcarla en tus libros?

—Ese fue el primer encuentro. Como soy muy curiosa, empecé a investigar y de casualidad dos amigas estaban metidas en el tema, así que empecé a leer. Hice cursos y me di cuenta lo importante que era en el autoconocimiento. En mi caso llegó a los 40, pero me pregunté qué hubiese pasado si me hubiese acercado a los 15 años, esa época tan complicada de la adolescencia. Entonces quise contarle a mis lectoras de esta herramienta, compartirles este conocimiento milenario, en el entendido de que si a mi me sirvió, tal vez podría serle útil a ellas. Así surgió la serie Nacidas. En general me siento a escribir porque quiero una historia que contar. Le agregué ese condimento. Al que le sirve genial; a quien no, lo puede desechar.

Florencia Bonelli. Foto: Leonardo Mainé. —¿Qué te inspiró a escribir la historia de Brenda y Diego?

—Es el último libro de una serie de cuatro, uno por cada elemento: Tierra, Aire, Fuego y Agua. El que cierra la tetralogía se centra en el elemento Agua y entre sus tres signos -Cáncer, Escorpio y Piscis-, y quise centrarme en Piscis, que es el último del zodiaco y el más complejo. Para mi como taurina, que somos muy básicos, escribir de este signo fue un desafío muy grande. Como me gustan los desafíos y soy muy exigente conmigo misma, quise lograr crear este personaje especial y así nació El hechizo del agua, con una protagonista muy sensible, capaz de captar cuestiones extrasensoriales y casi como vidente. Piscis sufre todo el tiempo por esa condición. Por otro lado puse su contrario con una pareja de Virgo, que significa el orden y la planificación, algo que contrasta con el caos pisciano. Crear el opuesto fue una forma de antagonizar.

—¿Es esta una novela para lectoras más jóvenes?

—Mis libros los leen mujeres de 15 a 95 años, eso es lo que tiene el género romántico. Conecta con todas las edades porque el amor es muy universal.

—La música es el hilo conductor en El hechizo del agua . ¿Cómo fue escribir sobre una pasión distinta a la tuya?

—Al final le agradezco a mi amiga Melina de Bilbao , que es actriz y cantante, porque ella me ayudó mucho con la parte técnica. Para mí la música es importantísima, forma parte de mi vida, escribo con música clásica y considero que es la creatividad llevada a niveles extremos siempre; los músicos son los que están más cerca de la creatividad divina. Entender las cuestiones más profundas fue un desafío, leí bastante y me ayudó mucho mi amiga, y me enseñó muchísimo. Piscis es el signo de la música, es su arte.

—También explorás el tema de las adicciones…

—La adicción también es pisciana y por eso hay mucha droga en la música. Una persona puede ser pisciana por tener el Sol en Piscis o por tener Neptuno en una posición complicada dentro de la carta, como la casa I, la Casa XII o la Luna, entonces puede tener problemas de adicción. No conozco a nadie y no tengo gente adicta cercana, entonces también implicó un desafío el preguntarme cómo piensan, qué les pasa por la cabeza. Tenía que involucrarme en eso y empecé a investigar, leí mucho sobre adicciones. Era como una obligación tratar el tema porque si iba a hablar de la música, tenían que estar las adicciones. Es como centrarse en Tauro y no hablar del dinero.

Florencia Bonelli. Foto: Leonardo Mainé.   —¿La serie se cierra con este último libro?

—Escribí uno por cada elemento, Tauro por la Tierra, Aries por el Fuego, Acuario para el Aire y Piscis para el Agua. Me viven pidiendo uno por signo, yo dije que iba a escribir solo uno por elemento. Pero quien te dice que un día me dan ganas de escribir los restantes signos y completo el zodiaco. Pero por ahora me siento contenta.

—¿Cómo es esto de ser pionera en el género romántico?

—Mi primera novela la escribí mientras trabajaba como contadora, pero estaba tan involucrada con la escritura que cuando dejé ya era mi pasión, y no me costó dejar la profesión. Los primeros años como escritora fueron durísimos y el mercado no existía. Se publicaban muy pocos libros románticos, se vendían pocos ejemplares y bueno, yo pude dejar de trabajar porque tenía el apoyo de mi marido que me dijo: «Dedicate a esto que va a resultar exitoso y te va a hacer feliz». Pude hacerlo gracias a él, pero fueron muchos años de luchar hasta que el mercado fue poco a poco creándose. Siempre le digo a mis lectoras que todo el fenómeno fue gracias a que ellas me recomendaban.

LINK ORIGINAL: El País

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