En el Día Internacional de los Trabajadores, Venezuela no celebra sino reclama. Sindicatos y organizaciones sociales salen a las calles para exigir salarios dignos, respeto a los derechos laborales y la reinstitucionalización democrática del país. El régimen anunció un ingreso mínimo de 240 dólares, pero sin aclarar cuánto corresponde a salario real y cuánto a bonos, en un sistema marcado por la opacidad total que ha caracterizado las políticas económicas venezolanas.
Óscar Murillo, coordinador general de la ONG Provea, cuestionó duramente el aumento anunciado por el gobierno, señalando que no se verá reflejado en las condiciones laborales reales de los trabajadores. Según el experto, el incremento no tendrá incidencia en prestaciones, vacaciones ni bonificaciones de fin de año, manteniéndose el sistema de bonificación que considera perjudicial para los empleados.
Murillo advirtió que el salario mínimo real continuará fijado en menos de 0,40 centavos de dólar, posicionando a Venezuela con uno de los salarios mínimos más bajos de América Latina. Enfatizó que a partir del primero de mayo, los trabajadores no recibirán ningún tipo de incidencia salarial real, perpetuando la crisis que aqueja a millones de venezolanos.
La ONG Provea advierte que la enorme deuda social sigue intacta y los trabajadores continúan sin garantías ni estabilidad laboral. En sectores clave, hay empleados que apenas sobreviven con ingresos de 15 dólares mensuales, mientras protestas han sido bloqueadas por fuerzas de seguridad, evidenciando el creciente malestar social en el país.
Fuente: NTN24 — Ver nota original