Un estudio conjunto realizado por Ayuda en Acción y el Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes (IIN) de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha documentado por primera vez los mecanismos de protección que operan en 19 comunidades garífunas y lencas de Honduras. La investigación revela que existen redes de mujeres, comités comunitarios, clubes infantiles y prácticas ancestrales que generan entornos seguros y de buen trato frente a la violencia. Estos sistemas comunitarios están fundamentados en un fuerte capital social basado en la solidaridad, la identidad cultural y la organización colectiva.
El estudio fue realizado en 19 comunidades ubicadas en 8 municipios y 4 departamentos del país: Atlántida, Colón, Islas de la Bahía y Lempira. En la investigación participaron niños, niñas, adolescentes, padres, madres, líderes comunitarios, representantes de redes de mujeres, docentes, personal de salud y autoridades locales. El objetivo principal fue identificar y visibilizar prácticas propias como clubes infantiles, comités de protección, rutas escolares seguras, grupos culturales y deportivos, así como la transmisión de saberes heredados generación tras generación. Estas iniciativas representan estrategias auténticas que los pueblos garífunas, lencas y mestizos utilizan para protegerse ante la violencia y promover el buen trato.
La directora general del IIN OEA, María Julia Garcete Yegros, enfatizó que las comunidades no son respuestas marginales, sino dispositivos vivos de garantía de derechos. Garcete señaló que existe un capital sociocultural comunitario fuerte, un tejido vivo culturalmente arraigado y sostenido por todos. Por su parte, Jesús Pérez Marty, director de Ayuda en Acción Honduras, resaltó la importancia de reconocer estas estructuras locales como elementos clave en la protección integral de la infancia y adolescencia. Ambas perspectivas convergen en la valoración de estos mecanismos comunitarios como pilares fundamentales para la seguridad de los más vulnerables.
El informe ofrece recomendaciones concretas para fortalecer la articulación entre estos saberes locales y el sistema nacional de protección en Honduras. La investigación evidencia que la combinación de prácticas ancestrales con políticas públicas puede potenciar significativamente la protección de niños, niñas, adolescentes y mujeres frente a la violencia. El estudio constituye un aporte importante para gobiernos, instituciones y organizaciones que buscan construir estrategias de protección más inclusivas, culturalmente pertinentes y efectivas en contextos comunitarios.