El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha emitido una licencia general que autoriza ciertos servicios a Venezuela vinculados a una posible reestructuración de su deuda externa, según informó la agencia Reuters. Esta decisión representa un movimiento significativo en la política norteamericana hacia el país caribeño, reflejando un cambio en las relaciones bilaterales. La medida se produce en un contexto de reconfiguración de la estrategia estadounidense hacia Venezuela bajo la administración Trump.
La deuda externa de Venezuela es colosal y constituye uno de los mayores pasivos del continente. Sumando compromisos del régimen, PDVSA, préstamos bilaterales y laudos arbitrales, la deuda supera los 160.000 millones de dólares al cierre de 2024-2025. Esta carga financiera representa más del 160% del PIB venezolano, convirtiéndola en una de las mayores deudas del mundo respecto al tamaño de su economía. Desde 2017, el país entró en un impago técnico de gran parte de sus bonos, acumulando intereses moratorios que agravan la situación.
La economía venezolana ha experimentado una contracción catastrófica en la última década, con una recesión severa que comenzó alrededor de 2012-2013 y se acentuó entre 2016-2017. El PIB se ha contraído más del 75% durante este período, atravesando picos de hiperinflación que han devastado el poder adquisitivo de la población. A esto se suma la devaluación significativa del bolívar y la persistencia de un colapso productivo que afecta prácticamente todos los sectores de la economía.
La autorización estadounidense refleja un enfoque estratégico de tres fases bajo la administración Trump: estabilización, recuperación y transición. El presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio han enfatizado que la prioridad inmediata, antes de cualquier transición política, es lograr la estabilidad económica y el control operativo del país. Esta licencia para servicios de reestructuración de deuda podría ser un paso preliminar hacia la negociación de un acuerdo que permita a Venezuela reorganizar sus obligaciones financieras.