ESPAÑA: Macron, Trump y un momento para el optimismo - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / Expansión / Hay políticos y líderes que cambian el clima. Con Emmanuel Macron, Francia cuenta ahora con un fabricante de lluvia como presidente.

Pero no todo va a ser un camino de rosas para el político. Francia es un país profundamente dividido.

Un tercio de los votantes decidió emitir su voto a favor de la líder del peligroso Frente Nacional, Marine Le Pen. Por otra parte, el partido de Macron, todavía tiene que conseguir representación en la Asamblea Nacional.

Los poderosos sindicatos se oponen a cualquier propuesta encaminada a la modernización de la economía. ¿Recuerdan el “Yes We Can” de Barack Obama? Pasado el tiempo, los estadounidenses instalaron a Donald Trump en la Casa Blanca.

Antes incluso de que Macron acceda al Palacio del Elíseo, Francia habla de la pérdida de fe en la política. En este sentido, la victoria de Macron debería ayudar a recuperar la confianza en la esta, en su país y en el resto del mundo. Los líderes que expresan con valentía sus convicciones pueden cambiar las cosas.

El ascenso de Trump a la presidencia de EEUU firmó la sentencia de muerte de la democracia liberal. El impresionante éxito de Macron la ha devuelto a la vida. En un continente inmerso en el pesimismo, la victoria de Macron debería celebrarse como un acontecimiento extraordinario. No hace mucho más de un año, era ministro de Economía de la fallida Administración de François Hollande.

Macron dejó al presidente y el partido Socialista para fundar el movimiento En Marche!. Para hacer algo así se necesita una resolución inquebrantable.

Más impresionante que su propio éxito fueron la esencia y las formas de su campaña. A diferencia del resto de políticos, Macron hizo del aperturismo, la defensa de Europa y la modernización de la economía el eje de su campaña. En el momento de celebrar su victoria, sonó el Himno de la Unión Europea, la Oda a la Alegría.

El gesto contrasta con el nacionalismo que lleva al Gobierno británico de Theresa May a arriar la bandera de la UE.

El presidente electo francés se encontró ante la difícil e importante tesitura de decidir entre competir y retirarse. Apostó y ganó. Más Europa significa más Francia. Los que dudan sobre su victoria deberían recordar que Trump perdió el voto popular frente a Hillary Clinton y que los partidarios del Brexit ganaron por un estrecho margen.

En mi estancia en Washington esta semana, escuché comparaciones con Trump. Los dos presidentes son nuevos en esto y han dado un vuelco a los respectivos establishments políticos de su país. Y, si se quiere seguir con la analogía, algunas decisiones de Trump se han visto limitadas por la realidad, al igual que Macron se enfrentará a la de una Francia fracturada.

Aunque pueda resultar tentador establecer estas comparaciones, en realidad no dicen mucho.

Trump llegó a la Casa Blanca con poco más que una larga lista de prejuicios, como ha demostrado el caos caprichoso que reina en su Administración. No hay que estar de acuerdo con las convicciones de Macron para darse cuenta de que él sí tiene una estrategia.

La democracia europea cuenta ahora con dos poderosos campeones. No hace tanto, la defensa que hizo Angela Merkel de los valores liberales durante la crisis de inmigración hizo que su popularidad se viera amenazada. Ahora, todo apunta a que la canciller alemana iniciará un cuarto mandato tras las elecciones de otoño. Sin duda, los dos políticos se enfrentarán a no pocos desafíos. Merkel se aferrará a la ortodoxia económica capaz de sofocar a las economías más débiles. Macron, por su parte, luchará por sacar adelante las reformas en su país e intentará convencer a Berlín de que una unión monetaria necesita una estructura económica. Pero el compromiso siempre ha estado presente en la cooperación franco-alemana.

Y las dos principales potencias del Continente reman en la misma dirección. Para Macron, la revitalización de Francia y la recuperación de la fé en la colaboración europea son indivisibles. Merkel siempre ha dicho que, a falta de un socio francés decente, Alemania tendría que llevar el peso de liderar la UE. Berlín no puede permitirse dejar escapar esta oportunidad.

El presidente de EEUU no tiene respuestas para sus desafíos. Dirige una Administración que está a merced de sus propios plutócratas.

Macron representa un momento de optimismo. Su victoria nos recuerda que el electorado todavía está dispuesto a escuchar propuestas razonadas y que aún hay futuro en la democracia liberal. Brexit aparte, Europa parece estar en una situación en la que no se encontraba desde hace tiempo.

ESPAÑA: Macron, Trump y un momento para el optimismo

Con Información de Expansión

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