(Gráfica: Referencial) Brasil acudirá este domingo 4 de octubre a las urnas para elegir a su próximo presidente en unos comicios que trascienden la disputa entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, debido al impacto que podría tener el resultado en las relaciones del país con Estados Unidos y con el resto de América Latina. La elección –resalta el portal “Versión Final”– se desarrolla bajo la atención de Donald Trump, quien ha incrementado la presión de Washington sobre la región. El mandatario estadounidense afirmó esta semana que sigue de cerca el proceso electoral brasileño, aunque evitó expresar públicamente su respaldo a alguno de los candidatos. Además de la presidencia, los brasileños elegirán nuevos diputados, un tercio del Senado y a los gobernadores de los 27 estados. Analistas citados por “El País” anticipan un escenario legislativo con una importante presencia de fuerzas de derecha, independientemente de quién gane la elección presidencial. La relación con Washington constituye uno de los principales asuntos de la campaña. Mientras Lula ha defendido una política exterior de mayor equilibrio, Flávio Bolsonaro ha planteado un acercamiento a iniciativas impulsadas por Trump, entre ellas el denominado Escudo de las Américas. En el ámbito económico, China representa otro factor determinante. El gigante asiático es el principal socio comercial de Brasil, mientras que Estados Unidos y la Unión Europea mantienen interés en los recursos estratégicos brasileños, incluidas sus reservas de tierras raras. La Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) elevó además a «nivel crítico» el riesgo de interferencia estadounidense en los comicios del 4 de octubre, de acuerdo con el reporte citado por “El País”. La preocupación se suma al debate sobre la confianza en el proceso electoral y las narrativas de posible fraude que han aparecido en otros comicios latinoamericanos. El resultado determinará también el rumbo de la política exterior brasileña, en un momento de cambios en el
Fuente: El Informador — Ver nota original