Entre Ceuta y Venezuela: el desafío migratorio, por Samuel J. Pérez Hermida Opinión TalCual octubre 23, 2026 El debate actual sobre la movilidad humana suele quedar atrapado entre los discursos ultranacionalistas, que pretenden legitimar políticas punitivas, y la realidad de las emergencias humanitarias. Analizar con rigor fenómenos como la diáspora venezolana y las tensiones en desarrollo en las fronteras europeas, evidenciadas recientemente por la crisis en la ciudad autónoma de Ceuta, exige […] El debate actual sobre la movilidad humana suele quedar atrapado entre los discursos ultranacionalistas, que pretenden legitimar políticas punitivas, y la realidad de las emergencias humanitarias. Analizar con rigor fenómenos como la diáspora venezolana y las tensiones en desarrollo en las fronteras europeas, evidenciadas recientemente por la crisis en la ciudad autónoma de Ceuta, exige abandonar los simplismos discursivos. El fenómeno de la migración no es la expresión de una voluntad delictiva, sino una realidad demográfica y estructural de nuestro tiempo que pone a prueba la vigencia de los derechos humanos y la sensatez en la gobernanza global. Lo ocurrido en Ceuta demuestra que las tensiones limítrofes son un fenómeno global que, entre otras cosas, expresa la asimetría socioeconómica Norte-Sur, la instrumentalización geopolítica de los flujos migratorios como herramienta de presión, y la tensión constante entre seguridad y derechos humanos. Por supuesto, en un contexto como este no podemos dejar de lado el fenómeno migratorio que durante los últimos años ha sido protagonizado por ciudadanos venezolanos, primordialmente por razones políticas y económicas. La situación de la llamada diáspora venezolana, pone de relieve la necesidad urgente de establecer algunas precisiones que permitan desmontar el discurso estigmatizante de la «ilegalidad». En tal sentido, el Observatorio Venezolano de la Diáspora ha venido sosteniendo que el término «ilegal» no debe usarse con migrant
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