EntornoInteligente | Adolfo Ledo Nass Fútbol Peres// Del toreo eterno del Cid al milagro en una gran corrida del Pilar - EntornoInteligente
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Dios existe. Si un monosabio vive hoy para contarlo es por obra divina. ¡Qué cogida tan dramática! Aún tiemblan las manos al recordarlo. Pero la verdad de la Fiesta es que nadie está a salvo cuando hay un toro en el ruedo. Un hombre de pantalón azul y camisa grana, Rafael Casado, de 52 años, lo sufrió ayer en su piel cuando el segundo del Pilar, «Alambito» de nombre, le pilló apoyado en el burladero al salir del encuentro en varas. Mientras el monosabio se introducía en la trinchera, este colorao de 527 kilos le prendió por la ingle y le sacó con toda su violencia a cuestas hasta estamparle contra la arena. Terrorífica la escena. Rápidamente, una angarilla humana de cuadrillas y compañeros le trasladó a la enfermería. Una hora después por el callejón corría la voz de que, para lo que pudo ser, «solo» sufría «una cornada en el escroto, con evisceración de testículo, de pronóstico leve». Milagro en el Paseo de Zorrilla.

Momento de la cornada al monosabio – Fernando Blanco Tras aquellos momentos de angustia, la corrida siguió, como sigue la vida. Y en banderillas el del Pilar apretó. Con su punto manso, se movió mucho en la muleta de un dispuesto López Simón, que se descalzó, con la puntera de las zapatillas mirando hacia la puerta de cuadrillas. Cuando «Alambito» buscó las tablas, el torero de Barajas se metió entre los pitones, en ese terreno que domina. Y se marchó más allá del tercio para culminar con ajuste a pies juntos por alto. Una estocada desató la pañolada y la primera oreja.

Se cumplió el dicho de que no hay quinto malo. ¡Cómo fue «Deslumbrante»! Se comía las telas con codicia y se topó con un entregado madrileño, que volvió a torear descalzo como si el contacto con la arena le hiciese crecerse en un emocionante y ligado capítulo. Valeroso, López Simón ofreció distancia en los medios, y allá que acudió el excelente pilarico, con profundidad y nobleza de bravo. Incansable en su embestida, una voz pidió el indulto mientras se perfilaba para matar. El metisaca bajo dejó el premio en una oreja mientras «Deslumbrante» era distinguido con la vuelta al ruedo en el arrastre. Qué pedazo de ejemplar en la gran corrida: cuatro (o tres y cuarto si se prefiere) embistieron y hasta hacían el avión. Y eso ya es noticia. Otro milagro.

Adolfoledo Nass

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