En la antesala del primer Presupuesto de Boric, el Observatorio Fiscal advierte que el gasto sigue concentrándose en diciembre de cada año

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Comienzan a moverse las aguas de cara a la presentación de la primera Ley de Presupuestos de la actual administración . Y si bien queda tiempo para el 30 de septiembre -fecha límite del ingreso de la iniciativa al Congreso-, en el Ejecutivo ya han comenzado a calentar motores con reuniones entre el ministro de Hacienda, Mario Marcel, y la directora de Presupuestos, Javiera Martínez, con los gobernadores regionales, además de reuniones bilaterales con el Presidente Gabriel Boric para definir los ejes del gasto en 2023.

Dicho esto, un estudio del Observatorio Fiscal viene a recordar lo que ha sido una práctica constante del sector público que, pese a los esfuerzos, no ha logrado modificarse: concentrar la mayoría del gasto en el cierre de cada año.

Un informe, titulado «La fiebre de diciembre», advierte que en 2021 aumentó la proporción de los desembolsos del Estado que se concentran en el mes de diciembre . Así, en el último mes del año pasado se gastó el equivalente a un 12,3% del erario total, 0,8 puntos porcentuales mayor que el mismo lapso del año previo.

El 12,3% que se gasta en el mes supera en un 54% el promedio de los meses anteriores. Sin contemplar diciembre, en los once meses del año se ejecuta en promedio un 8,5% del erario cada 30 días. Los meses que más se acercan son marzo (9,4%) y septiembre (9,2%), mientras que enero es el mes con el ritmo más lento de gasto (6,6%).

¿Las razones? El investigador del Observatorio Fiscal, José Mora, plantea que en la actualidad no hay mecanismos generalizados que permitan flexibilizar la ejecución del Presupuesto a la baja, lo que genera «rigidez».

«Esto, sumado al temor de perder recursos para el siguiente periodo, genera esta situación a fin de año en la

que se ejecuta de manera acelerada. Sumado a lo anterior, podría estar la falta de gestión del gasto», agrega.

El director ejecutivo de la citada ONG, Orlando Rojas, es crítico de esta tendencia, enfatizando que se vuelve a ver este fenómeno repetido año tras año «producto de la incapacidad que han tenido los distintos gobiernos de replantear la forma en la que se genera el Presupuesto público , donde los incentivos están de mala forma puestos en la ejecución del gasto, sin considerar aspectos de eficiencia y oportunidad».

«Sumando a esto, vemos cómo se desincentiva la innovación producto de la rigidez presupuestaria, además de limitar una visión de inversión de más largo plazo, producto del temor de los servicios públicos de ver recortado su presupuesto el año siguiente en el caso de no lograr ejecutar en el año en curso», argumenta.

Pese a la mayor proporción respecto al 2020, los datos del Observatorio apuntan a que lentamente se comienza a dejar atrás el peak de ejecución de 2011, cuando un 16% del erario se gastó en diciembre

Gastando a contrarreloj El análisis del Observatorio revela que por tipo de gasto, el más concentrado en el último mes del año es la adquisición de activos , con un 44% del presupuesto anual que se desembolsa en dicho mes. Luego vienen otras categorías de gasto (21,4%), inversiones (18,8%) y transferencias de capital (18,4%). En el otro extremo se ubican los pagos de deuda (1,2%) y de cotizaciones previsionales (9,8%).

En montos absolutos, el Ministerio de Salud lidera por lejos en el nivel de desembolsos en el último mes del año, con $ 1.578 billones, un 12,2% de su presupuesto . Cabe recordar que la cartera es la que tiene el presupuesto más grande del sector público junto con Educación.

Luego le sigue justamente el Mineduc , con $ 1.243 billones gastados en diciembre, un 11,3% de sus recursos. Cierra el podio Trabajo y Previsión Social con $ 837.000 millones, o 9,4% de su presupuesto anual.

Ahora, medido por la proporción del erario gastado en diciembre, el Servel lidera por lejos al ejecutar un 28,9% de sus fondos en dicho mes . Minería le sigue con el 26,7% y Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación con 25,6%.

Mora no se queda solo en una visión crítica, sino que propone soluciones a esta dinámica, como generar herramientas que permitan flexibilizar parte de los recursos «o incluso hacer presupuestos bianuales».

«La cultura es por cierto un gran factor que influye en este aspecto, donde se tiende a diseñar procesos muchas veces con reglas por sobre lo exigido por la norma. Sin embargo, en este caso, es la misma normativa la que ha generado esta propia cultura, donde la imposibilidad de llevar un proceso presupuestario más flexible y adaptable a las contingencias, o que pueda considerar más de un año para su ejecución, han hecho que se instaure un modelo cortoplacista y restrictivo», agrega Rojas por su parte.

LINK ORIGINAL: Diario Financiero

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