En el Delta entrerriano hay 850 familias autoevacuadas - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El Clarín / “El agua llega al Delta para quedarse. No sabemos cuándo se irá”. Es la frase que los isleños entrerrianos usan para describir lo que les pasa ahora. Los campos no absorben ya más líquido desde hace tiempo; hay “creciente” instalada desde principios de 2015 por diversos factores, y la llegada de la enorme masa de agua del Paraná viene a complicar la situación y elevar el nivel de ríos, canales y arroyos.

Así, en Villa Paranacito hay ahora unas 850 familias autoevacuadas; en Holt Ibicuy, unas 30 familias afectadas, y en Ñancay otras 40. La situación muy particular de la vida en el Delta, con una población muy dispersa y siempre vecina del agua, hace que esas familias estén autoevacuadas en sus propios hogares, que tienen piso de alto o construcciones palafíticas, con pilotes abajo y vivienda arriba, previstas para enfrentar al río. La planta baja de sus casas está ahora inundada, y las familias viven arriba, con todo lo que ello implica. La creciente del Paraná trae alimañas y contaminación, igual que lo hizo la subida del río Uruguay en Concordia y demás ciudades . Todo movimiento se debe hacer con el espejo se agua abajo permanentemente; los niños están encerrados en el piso de alto, los padres y madres en muchos casos han quedado sin trabajo y la situación es mala en lo laboral y en lo psicológico.

“Es caótico; tenemos mucha gente sin trabajo”, dijo a Clarín el intendente de Villa Paranacito, Gabriel García. “Muchos de nuestros pobladores viven en la ciudad o en el cerro poblacional construido para ocasiones como ésta, pero trabajan en las islas. Y ahora no pueden hacer nada”, agregó García. El municipio de Villa Paranacito tiene una superficie de 197 mil hectáreas, que comprenden islas, campos y zona céntrica, con población distribuida en todo el territorio. Las actividades económicas preponderantes son el turismo, la pesca, la industria forestal y la ganadería. Ninguna de estas cuatro se puede realizar ahora. Miles de cabezas de ganado han sido movilizadas a tierras altas, con el costo extra que ello implica. En Villa Paranacito, el agua sube y baja según haya mayores repuntes o sudestadas, y algunos comercios de la costanera cerraron sus puertas con bolsas de arena para proteger la mercadería, mientras otros trabajan caminando sobre tarimas.

Dos sudestadas la semana pasada frenaron más el desagote hacia el Río de la Plata. A ello se suma que el pico de la creciente del río Uruguay llegó a la zona hace unos 10 días, y la sudestada también le pone coto y retiene. “Al no saber cuánto tiempo estará el agua detenida, evacuando muy lentamente, el Consejo General de Educación de la provincia decidió junto a las autoridades isleñas que, en caso de necesitar evacuaciones, no se evacuará a nadie a las escuelas. Porque en marzo, los niños isleños necesitan que las clases comiencen normalmente, y no podrían con familias alojadas allí”, remarcó Carmen Toller, diputada por el departamento de Islas.

El Ministerio de Desarrollo Social de la provincia y el de la Nación están trabajando coordinadamente con los municipios del Delta, y personal el Ejército ayudó en la logística de protección con bolsas plásticas llenas de arena. También funcionan a pleno hasta ahora los diques que se construyeron en los últimos años para proteger a unas 500 familias del centro poblado en Paranacito. Pero temen los pobladores que puedan ser superados, si se combinan esta creciente inusual con nuevas sudestadas. La protección definitiva es una obra de 130 millones, cuyo proyecto obra hace tiempo en las oficinas ministeriales, además de un dragado de 6 arroyos para que el río desagote hacia el De la Plata sin trabas. “Hoy, el dragado no se puede hacer por la creciente. Pero urge en cuanto baje”, dice García. El gobernador Gustavo Bordet visitó la localidad el jueves pasado y acordó acciones inmediatas y a mediano plazo en el área viviendas y protección con diques. En cuanto a la solidaridad de los argentinos, los afectados del Delta necesitan agua potable, pañales descartables y comida.

En el río Uruguay, en tanto, los ribereños inundados vuelven a sus hogares. De los más de 10 mil evacuados que tuvo Concordia, hoy quedan unos 3 mil en los centros habilitados en escuelas y barracas, que aún no pueden retornar a sus viviendas por cuestiones de sanidad y de seguridad. Se repartieron kits de limpieza y pintura a todas las familias. El turismo retorna, sobre todo para recorridos históricos, termas, carnavales y Palmar de Colón. Pero aún no se permite usar las aguas del Uruguay para bañarse, por los riesgos que todavía conllevan.

En Paraná, el gobernador Gustavo Bordet recibidió esta semana a la representante adjunta de Unicef en Argentina, Ana De Mendoza, que ofreció asesoría técnica a Entre Ríos por las inundaciones. Su objetivo es garantizar los derechos de niños y adolescentes en el retorno a casa. Unicef está acompañando a varias familias afectadas por las inundaciones que provocaron las crecientes de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay. A los gobiernos, ofrece la entidad asesoría técnica en las áreas salud, educación y seguridad, en cuanto a los derechos de los niños.

En el Delta entrerriano hay 850 familias autoevacuadas

Con Información de El Clarín

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