Gigantes energéticos dudan invertir en Venezuela por falta de garantías de pago

En medio de una crisis energética que paraliza constantemente a Venezuela, el gobierno interino ha iniciado gestiones con grandes empresas internacionales como Siemens Energy y GE Vernova para reparar la deteriorada infraestructura eléctrica del país. Sin embargo, el principal obstáculo sigue siendo la falta de financiamiento y garantías de pago, un problema que ha frenado cualquier avance significativo. Las reuniones celebradas en abril pusieron en evidencia que, pese a la motivación expresada por algunos proveedores, la incertidumbre sobre la capacidad de pago del país mantiene la inversión prácticamente estancada.

La magnitud del colapso energético es alarmante: de los 36.000 MW de capacidad total instalada en Venezuela, menos de 13.000 MW están disponibles actualmente, lo que representa apenas el 36% del total. Las plantas térmicas alimentadas con combustibles fósiles funcionan únicamente al 13% de su potencial, mientras que el sistema opera con menos del 40% de su capacidad instalada. Según estimaciones independientes, Venezuela requiere entre 15.000 y 40.000 millones de dólares para reconstruir completamente su sistema eléctrico.

Las deudas históricas han generado una profunda desconfianza entre los posibles inversionistas internacionales. Durante el gobierno de Hugo Chávez, las centrales térmicas fueron ampliadas hasta 2013, pero dejaron un saldo de millonarias deudas impagas con contratistas. En algunos casos, ahora se exige a las empresas que devuelvan fondos ya desembolsados, complicando aún más las negociaciones. Las sanciones internacionales, los rechazos a propuestas de contratos prepagados y las complicaciones regulatorias tanto de Caracas como de Washington han convertido cualquier acuerdo en un proceso prácticamente imposible.

Las consecuencias del colapso eléctrico golpean duramente a la población venezolana y a su economía. Los residentes reportan cortes diarios de hasta 10 horas, mientras los servicios básicos se ven continuamente interrumpidos por apagones y racionamientos cada vez más prolongados. El sector petrolero también sufre severamente: en el Centro de Refinación de Paraguaná, los fallos eléctricos han detenido la producción de combustible y generado largas colas para surtir gasolina. Expertos estiman que se requieren al menos 15.000 millones de dólares en los próximos tres años solo para estabilizar la situación de forma inmediata.

Fuente: Efecto Cocuyo — Ver nota original

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