ENTREVISTA Eli Sharabi, secuestrado por Hamás el 7-O: «Intentaban convencernos con comida para que pronunciáramos frases del Corán» Acaba de publicarse en España 'Rehén', el primer libro de un prisionero israelí raptado durante la masacre terrorista del 7 de octubre de 2023, en la que fueron asesinados su esposa, sus dos hijas y su hermano mayor Regala esta noticia Añádenos en Google Eli Sharabi, retratado esta semana en Madrid. (IGNACIO GIL) Karina Sainz Borgo Madrid 04/06/2026 a las 01:36h. Eli Sharabi fue secuestrado por Hamás el 7 de octubre de 2023. Estuvo 491 días en cautiverio. Al comienzo en casas, después en túneles bajo tierra. Su mujer, sus dos hijas y su hermano mayor murieron asesinados en la masacre, pero eso lo supo … ya en libertad. Escribió su testimonio en el libro 'Rehén', que acaba de publicarse en español por Nagrela Editores, y desde entonces se ha convertido en defensor internacional de prisioneros en cautiverio. Nacido en Tel Aviv, en el seno de una familia de origen yemení y marroquí, Eli Sharabi se trasladó a Be'eri en la adolescencia y más tarde se casó con Lianne, ciudadana británica con quien tuvo dos hijas, Noiya y Yahel, de 16 y 13 años el día del ataque de los terroristas. Residente durante muchos años en el kibutz Be'eri, ejerció como director financiero y gerente empresarial y también fue director financiero de Be'eri Printing y de otras empresas privadas en Israel. Esta semana ha visitado en Madrid para presentar la traducción al español de 'Rehén'. —¿Cuál es la diferencia entre sobrevivir y estar vivo? —Vaya, es una gran diferencia. Cuando sobrevives, haces todo lo posible; cada día piensas en tus respuestas, en cómo reaccionar, en cómo comportarte con personas que pueden acabar con tu vida en un segundo. Así que te quedas sin ego. Sufrimos humillaciones a diario y no reaccionábamos ante ellas. Por eso hay una gran diferencia entre sobrevivir y vivir. Cuando vives, puedes elegir ir a la playa y empezar allí tu día. —En su relato no se percibe odio. ¿Por qué es importante esta historia? —Las experiencias que vivimos fueron horribles: humillación, violencia y miedo constante por nuestras vidas. Cuando fui liberado y empecé a comprender, mientras estaba en el hospital, que ninguno de los rehenes estaba hablando y que habían convertido la cuestión de los rehenes en un asunto político, no pude soportarlo. Así que di mi primera entrevista dos días después. Sabía que era muy importante contarlo todo. No me educaron para odiar a la gente. No me educaron para la venganza, ahora quiero reconstruir mi vida. No odio a nadie, excepto a Hamás como organización terrorista. Nunca he odiado a los palestinos y tampoco voy a empezar ahora. —A lo largo del cautiverio aparecen relaciones humanas complejas con sus captores. Hay conversaciones sobre democracia, libertad, economía e incluso cine. ¿Cómo entiende hoy esas interacciones? —Yo sabía que tenía un papel y una misión: sobrevivir. Así que necesitaba mantener una relación respetuosa con ellos. Llegué a conocerlos. Los veía llorar, los veía felices. Tuvimos muchísimas conversaciones sobre muchos temas. Después de unos 40 días de cautiverio, cuando empezaron a conocerme mejor y comprendieron que yo no quería matarlos ni los odiaba, me dijeron: «Ojalá todos los israelíes fueran como tú». Entonces intenté explicarles lo que eso significaba. Uno de ellos respondió: «No te creo. Eso no es lo que aprendemos. Lo que aprendemos en las escuelas y en las mezquitas es que todos ustedes nos odian y quieren matarnos». Hay muchísima ignorancia, y uno puede darse cuenta de ello. —¿Cómo? —Los vi temblar, sufrir ataques de pánico. Existe una enorme distancia entre lo que creen y la realidad. Después de conocerlos, especialmente al principio, cuando conviví con la familia palestina y con mis guardianes de Hamás, comprendí que estaban realmente interesados en el dinero. Así que empecé a explicarles economía y cómo funciona. Escuchaban con mucho interés. También era una manera
Fuente: ABC Espana — Ver nota original