Elecciones presidenciales el 29 de mayo: Colombia en la encrucijada

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Candidato de izquierda y ex guerrillero Gustavo Petro aparece con la primera opción para asumir el mandato, en un país tradicionalmente de derecha. Los comicios se realizarán en medio de un clima de violencia, polarización política y dificultades económicas. Una posible segunda vuelta sería el 19 de junio.   Compartir Twittear Compartir Imprimir Enviar por mail Rectificar

En un escenario de violencia del narcotráfico y de grupos guerrilleros, amenazas de muerte a los candidatos, el asesinato del fiscal antidrogas de Paraguay en Cartagena, polarización política y dificultades económicas, los colombianos se aprestan para ir a las urnas y elegir Presidente y Vicepresidente para los próximos 4 años.

Los comicios se vislumbran como trascendentes, porque el candidato de izquierda Gustavo Petro,  de Pacto Histórico, ex alcalde de Bogotá, congresista y ex guerrillero del Movimiento 19 de Abril (M 19) aparece como amplio favorito en las encuestas, con un casi un 40% de los votos. Segundo y a mucha distancia se ubica abanderado Federico «Fico» Gutiérrez, con un 25,5% de las preferencias.  El resto de los seis candidatos, centristas, aparecen muy rezagados y sin opción real. De todas formas, para llegar al Palacio de Nariño Petro necesita el 50% más uno de los votos. De lo contrario, habrá un balotaje el 19 de junio.

«En estos comicios  se juega la decisión más trascendental de la democracia en los últimos 40 años. Conservar un régimen, que lleva en el poder con un creciente descontento social, o por vez primera, la elección de un régimen de izquierda en un país en el que tradicionalmente las decisiones democráticas han sido conservadoras política y socialmente», explica desde Bogotá Germán Ortiz, analista político de la Universidad del Rosario.

El programa de Petro contempla, entre otros puntos, el fin de las nuevas exploraciones petrolíferas y de la explotación minera a cielo abierto, la eliminación de las pensiones privadas y el aumento de los impuestos y del gasto público. Si triunfa, las reformas fiscales, que pretenden recaudar unos US$ 10 mil millones al año, apuntarán a las familias más ricas del país y las grandes empresas. Su programa ha provocado alarma en la comunidad empresarial y muchos votantes de la clase media, sostienen analistas.  «Aquí está en juego la estabilidad capitalista que nos ha gobernador por tantas décadas. De caer Colombia en manos de la izquierda radical, representada por Petro y sus aliados ideológicos, este país se sumiría en el desastre social y económico, el cual podría extenderse a toda la región», dice desde Bogotá en experto político y de seguridad José John Marulanda.

El candidato Petro defiende su plan y recalca que «traería justicia social, estimularía la producción y nos daría la fuente de dinero que necesitamos».

Por su parte, el abandero de la derecha «Fico» Gutiérrez, ex alcalde de Medellín, tiene en su programa de gobierno la lucha contra la corrupción, el fortalecimiento de la seguridad y la justicia, el crecimiento económico para crear empleo, y la reducción de la pobreza y las desigualdades. Una de las prioridades de Gutiérrez es disminuir la pobreza que en 2021 llegó al 39,3%. «En nuestro gobierno habrá oportunidades, mejores empleos y mejor calidad de vida», dice.

Graves problemas El escenario para Colombia en estas elecciones es bastante turbio, según expertos.  Uno de los principales motivos es la violencia, que ha cinco años del acuerdo de paz entre el gobierno del ex Presidente Juan Manuel Santos (2010-2018), vuelve a agravarse en el país. Un reciente «paro armado» en 23  departamentos del país por parte del Clan del Golfo, organización dedicada al narcotráfico, debido a la extradición a Estados Unidos de su líder Dairo Antonio Úsuga, alias «Otoniel», dejó un total de seis muertos, mientras el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) informó que el número de desplazados internos, heridos o muertos a causa de la violencia ha alcanzado su nivel más alto en cinco años.

Gutiérrez puede, en un eventual balotaje, incrementar significativamente su caudal de votos y dar vuelta la elección, toda vez que es seguro que los partidos de los candidatos centristas lo apoyarán.

Durante el actual gobierno del Mandatario derechista Iván Duque, los conflictos armados entre la policía y el ejército y las guerrillas (ex-FARC  que rechazan el acuerdo de paz o Ejército de Liberación Nacional – ELN), las fuerzas paramilitares y los narcotraficantes, han obligado a 53.000 personas a desplazarse, «un aumento del 148% en comparación con el año 2020», informó el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). La tasa  de homicidios se ubicó en 26,8 por cada 100.000 habitantes, tres puntos más que la registrada en 2020 (23,8).

El aspecto económico también preocupa. Pese a la pandemia del Covid 19, la economía creció un 8,5% en el primer trimestre de este año 2022. No obstante, otros problemas subsisten: el desempleo llegó al 12,1% y la inflación anual a abril de 2022 al 9,23%, el índice más alto desde julio del año 2000, según informó el Banco de la República.

Por todo esto, el panorama electoral es incierto. «Existe la posibilidad de que Petro  gane las elecciones. Los jóvenes en su insatisfacción y desesperanza quieren cambios, aunque no necesariamente evalúan los antecedentes, el contexto y la viabilidad de las propuestas», sostiene el analista y abogado constitucionalista bogotano Juan Manuel Charry, quien agrega que hay un 14,39% de indecisos que pueden inclinarla balanza.  Pero Gutiérrez puede, en un eventual balotaje, incrementar significativamente su caudal de votos y dar vuelta la elección, toda vez que es seguro que los partidos de los candidatos centristas lo apoyarán. «Hasta el momento  Petro tiene ventaja, pero su candidatura también genera anticuerpos y polarización por su pasado guerrillero, su deseo de acercamiento con el régimen chavista de Venezuela, y su programa económico», indica Ortiz.

El académico Pablo Cuartas, de la Universidad Autónoma de Manizales, dice que teme de la actitud que podrían tener ciertas elites colombianas en caso de una victoria de Petro. «Habrá que ver hasta qué punto esas elites aceptarán traspasar el poder de manera democrática».

Lo cierto es que el futuro se ve difuso para Colombia.

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