El zapatero de la Corte - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / Diario Extra / Tras más de 10 años de brindarle un servicio de gran calidad a todos los funcionarios del Poder Judicial, don Víctor Hugo Lacayo se ganó el apodo de “El zapatero de la Corte”, este mismo debido al excelente servicio que daba en cuanto a la reparación de calzado y al cariño que le tienen todos los que hoy llama su familia.

Según cuenta Lacayo, inició este negocio arreglando zapatos de varias muchachas de la institución, y gracias a su buen trabajo aumentó la cantidad de la clientela.

“Yo comencé dándole servicio a las muchachas de las aceras de todo el Poder Judicial, hasta que llegué a ganarme la confianza y el respeto de los funcionarios de este ente, con los cuales tengo una gran relación de amistad por todos los años que tengo de trabajar con ellos”, explicó don Luis.

 

UN CURIOSO NOMBRE

 

Muchas de las personas que pasan por fuera de su local se detienen al observar el peculiar nombre que tiene dicho negocio, “Clínica de Calzado Luis Paulino Mora Mora”. Don Víctor comentó que es en homenaje a su gran amigo el Presidente de la Corte Suprema de Justicia, quien le brindó ayuda mientras pasaba por uno de los momentos más difíciles de su vida, además por el gran aprecio y cariño que siempre le tuvo.

“La clínica de calzado lleva este nombre porque después de muchos años de darle atención al Poder Judicial hubo ciertas trabas, y se me prohibió seguir entrando al edificio a trabajar. Esta situación llegó a oídos de don Luis Paulino Mora, él me llamó y me brindó su ayuda para poder seguir laborando en la Corte. Todo se lo debo a él”, expresó Lacayo.

Para llevar a cabo dicho reconocimiento Víctor se reunió con la familia de su gran amigo y les expresó el enorme deseo por honrar la memoria de Mora, los familiares nunca dudaron en apoyar su propuesta.

Según cuenta el zapatero, su amistad con don Luis Paulino nació cuando el Presidente de la Corte sufrió un “911 de calzado”, y decidió acudir a Lacayo en busca de ayuda, a partir de ese momento inició un vínculo muy jovial entre ambos.

 

EL MISMO PASATIEMPO

 

Otro aspecto que ayudó a fortalecer el lazo de amistad es que ambos tenían el mismo pasatiempo: coleccionar antigüedades.

Lacayo contó que esta ha sido una de sus aficiones desde hace muchos años ya que siempre le ha gustado coleccionar todo tipo de artefacto que tenga algo de historia.

Entre una conversación y otra descubrieron que practicaban el mismo “hobby”, por lo cual muchas veces sus conversaciones se centraban en este tema.

Uno de los recuerdos que don Víctor guarda con más aprecio es una tortuguita de bronce que le regaló el magistrado, dijo que el obsequio tiene un significado muy especial ya que es la representación de la filosofía de vida de ambos hombres, “despacio, firme pero seguro”, esta fue una de las enseñanzas más importantes que le dejó a don Luis Paulino.

 

ETERNAMENTE AGRADECIDO

 

Con unos ojos cargados de emoción, el zapatero expresó que la vida no le alcanzá para agradecerle a su amigo todo lo que hizo por él, no solo en aquella complicada circunstancia de su vida, sino por todos los lindos momentos que vivieron juntos y las grandes enseñanzas. “Las palabras se quedan cortas a la hora de agradecerle a don Luis Paulino por su apoyo incondicional, y como él me lo dijo en ese momento, “le habla su amigo, no el presidente y como amigo le ofrezco mi ayuda en cualquier dificultad que tenga”. “Hoy solo puedo darle las gracias por todo”, añadió Lacayo. Además aprovechó la ocasión para extenderle un caluroso abrazo y agradecimiento a toda su familia del Poder Judicial, los cuales nunca se han olvidado de él y orgullosamente lo mantienen como el famoso “Zapatero de la Corte”.

Con Información de Diario Extra

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