El villancico original no tuvo fin navideño - EntornoInteligente
Entornointeligente.com /

En la Edad Media eran dedicadas al amor o religiosas, de donde derivaron al culto al Niño Jesús. En Cuenca surgieron los Tonos del Niño.

Las canciones que hoy disfrutamos como “villancicos” se originan en la Edad Media, aunque al principio no eran de la Navidad, explica María Rosa Crespo, exdocente de la escuela de Lengua y Literatura de la Universidad de Cuenca.

Vienen de versos de alabanza en la poesía galaico-portuguesa en el siglo XII; luego surgieron el “trovar claro” y “trovar clus”, “versos asonantados…que no necesariamente tenían rima”, cantados por trovadores.

La lírica medieval aportó la poesía “Mester de clerecía” de Gonzalo Berceo y su “Milagros de Nuestra Señora” (poemas a la Virgen María) y también las poesías populares “Mester de juglaría”.

La presencia de moros y árabes en España produjo poesías amorosas y populares llamadas masajas y jarchas. Luego es que en la región de Castilla (centro de España) nace el villancico de tipo amoroso, del que se deriva el componente religioso navideño.

La “Enciclopedia de la música”, de Pablo Guerrero, señala que en Ecuador el villancico es una expresión musical, baile de mestizos e indígenas, de dos tipos: el académico, compuesto por maestros capilla de las iglesias, y el inspirado por el pueblo.

Algunos de los villancicos más conocidos del país como “Dulce Jesús mío” y “En noche tan fría”, -este último con vocabulario quichua-, ya están registrados en una compilación del siglo XVIII. Los rasgos mestizos e indígenas los caracterizan.

María Rosa Crespo, lingüista y excatedrática. En Cuenca se desarrollaron los “Tonos del Niño”, escritos con copla y estribillo, cantados en templos y velaciones a la imagen del Niño Jesús. Lo bailaban los niños en procesiones y pasadas al son de la música ejecutada por una banda.

El autor cita un texto de Carlos Aguilar Vázquez con los nombres de músicos compositores de villancicos y tonos cuencanos. Entre otros, Agustín Nivicela, José Banegas, Hermenegildo y Nicolás Rodríguez.

La mayoría eran “maestros capilla”, músicos que tocaban el órgano o acaso melodios en las iglesias. Mientras, los “Tonos del Niño” eran propios de las “entregas” y los “pases”, o sea, la ceremonia popular en que se entregaba la imagen del Niño Jesús a un prioste, las pasadas o pases son la procesiones en su honor. Se hacían, como se ve, desde épocas remotas.

La musicóloga y artista Jannet Alvarado escribe que “no es solo el ritmo lo que hace especial al Tono del Niño, sino la expresividad con la que se lo interpreta, el aire de carácter vivo y su sonoridad simbólica y compleja a la vez, que conduce inmediatamente a la alabanza morlaca del Niño Jesús”.

Subraya que es difícil llevar con las palmas el ritmo de estas composiciones porque tienen su primer compás impar y par, el segundo compás musical.(AVB)-(I)

Obras cuencanas.- Entre los Tonos del Niño preferidos están “Hola Huiracocha”, “Niño, si el amor”, “Velación en Todos Santos” (de Carlos Ortiz), “Gloria cantando en los cielos”, “Zagales, a prisa”, “De la milicia del cielo”, “En Noche tan fría”, cuyo texto español se intercala con el quichua.

Ricardo Darquea escribió “Villancico Morlaco” cuyo texto dice: “En su pesebre de Cuenca/ más lindo que el de Belén/ el Niño Dios ha nacido/ por su gloria y nuestro bien.// Su cuna es como los nidos/ de paja y musgos en flor/ con lana de corderillos/ y plumas de albo color.// Fresco chagrillo le ofrendan/ la retama y amancay/ y le arrullan con el Tarqui/ Tomebamba y Yanuncay…”

LINK ORIGINAL: El Mercurio

Entornointeligente.com

Allanamiento a las oficinas de EntornoInteligente

Adscoins New Single

Adscoins

Nota de Prensa VIP

Smart Reputation