El secreto de los gansos para cruzar el Himalaya - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El Espectador / Siete gansos fueron rastreados mientras migraban desde Mongolia hasta la India: 4.500 kilómetros volando sobre la cordillera más alta del mundo, el Himalaya.

Para los científicos era un misterio la manera en que dos veces al año, más de 10.000 gansos lograban esta travesía bajo condiciones climáticas extremas durante más de 390 horas. Pero desde hace tres años 13 expertos de Canadá, Australia, Estados Unidos, Alemania y Mongolia han seguido los pasos de estas aves para descubrir que el secreto está en no parar de batir las alas en todo el recorrido, volar a la menor altura posible e intentar hacerlo en las noches.

Según la investigación que fue publicada en la Revista Science, cuanto más alto se vuela, menos denso es el aire y menor es la cantidad de oxígeno disponible. Un vuelo constante a altas alturas obligaría a los pájaros a aletear más rápido, lo que multiplicaría su ritmo cardiaco y los haría consumir muchas más energías; sería mucho más extenuante que subir y bajar en repetidas ocasiones.

Los sensores que les fueron instalados a los animales permitieron recoger cifras fisiológicas, la altitud, la frecuencia cardiaca y los aleteos por segundo. Los datos revelaron que los gansos o ánsares indios alcanzan una altura máxima de 7.290 metros, lo que señala que son unas de las aves que más alto vuelo alcanzan. No obstante, la altitud promedio no supera los 4.707 metros y los investigadores comprobaron que una de las características del viaje son las constantes subidas y bajadas que deben hacer.

Para Charles Bishop, investigador de la Universidad de Bangor (Reino Unido) y coautor del estudio, “durante toda la migración hemos visto cómo alcanzan alturas de unos 5.000 metros y bajaban bruscamente más de 1.000 metros para luego ascender de nuevo; es como una montaña rusa”.

El segundo secreto para los investigadores es sin duda el vuelo nocturno. Siete de las ocho alturas más altas se registraron durante la noche, el momento en el que el aire es más denso y cada aleteo aporta más desplazamiento por menos energía. Bishop señala que “los ánsares vuelan más de noche, de madrugada y por la mañana para evitar los vientos más fuertes de las tardes”. De hecho, aunque en ocasiones aprovechan las corrientes de aire para ascender más rápido, estas aves cubren todo el trayecto a golpe de fuerza física, sin dejar de aletear en ningún momento.

El tercero, por su parte corresponde a su contextura fisiológica. Según los expertos, estos animales tienen una estructura corporal perfecta para lograr la travesía. Se calcula que los ánsares, a comparación del resto de las aves, tienen unos pulmones 35% más grandes y más vasos sanguíneos en el corazón y sus músculos. Estas características son las que permiten a los gansos mantener durante todo el recorrido un ritmo cardiaco relativamente bajo, en las condiciones más extremas.

Con Información de El Espectador

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