El populismo y la macroeconomía - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / Hasta hace 25 años el mundo estaba plagado de inflación, debido a que los presidentes de muchos países controlaban sus bancos centrales y abusaban de ellos para forzar estímulos al crecimiento que los beneficiaran electoralmente. Ello despertó una reacción a favor de la independencia de la autoridad monetaria, que arrojó un largo período de prosperidad y estabilidad de precios. Esta fase está por terminar. Mister Trump amenaza la independencia de la Reserva Federal: el banco central más importante del mundo, porque controla la divisa global. El presidente pretende nombrar a dos de sus compinches en las altas posiciones de la entidad, ambos perfectamente incompetentes. Acosa con frecuencia al director de la institución para que adopte una política de bajas tasas de interés, algo que ya logró. Tal política puede desatar presiones inflacionarias en EE. UU. y en todo el mundo, y ha provocado ya una devaluación del dólar.

El mismo Trump hizo aprobar una reforma tributaria irresponsable a favor de los millonarios de su país, que disminuyó el recaudo, al tiempo que pretendía aumentar el gasto público, con lo cual trepó el endeudamiento del gobierno a muy altos niveles. Lo peor es que como líder del mundo occidental está dando mal ejemplo a todos los países del mundo para que adopten políticas aventureras, socavando en el proceso a las instituciones globales encargadas de defender los equilibrios macroeconómicos.

La orientación trumpista fue música para los oídos de Álvaro Uribe y el Centro Democrático. Ellos corrieron a seguir el ejemplo con una reforma tributaria que recauda $70 billones de la clase media, pero devuelve $90 billones a las empresas y a los más ricos. Como ya había un faltante legado por la administración anterior, no había forma de evitar que aumentara el déficit de las finanzas públicas. Sin embargo, existía una regla fiscal que supuestamente obligaba a los gobiernos a que el déficit público tomara una senda descendente. Carrasquilla la modificó tras una rápida consulta con un grupo de expertos que le dio el visto bueno para que la rompiera. La excusa fue pueril: los gastos asociados con la inmigración venezolana, por ahora difíciles de cuantificar.

Los evaluadores de riesgo de la deuda del país, Fitch y Standard & Poors, han expresado que se está perdiendo la confianza internacional en la seriedad del gobierno Duque. Es que fue la segunda vez en dos años que se rompía la regla. Eso significa que si degradan la calificación de Colombia, deberemos pagar tasas de interés bastante más altas a los que se arriesguen a adquirir bonos del Gobierno colombiano. Esa es una diferencia básica entre el país que puede abusar de su posición dominante en el globo y un país pobre y dependiente del financiamiento internacional de sus faltantes fiscales.

Hasta ahora el Gobierno no se ha metido con el Banco de la República, porque su política monetaria es acomodaticia, permitiendo el financiamiento relativamente barato de la inversión y del consumo; al mismo tiempo, la inflación está muy baja, siendo el único buen resultado que puede mostrar el Gobierno. No obstante, si Uribe o Duque consideran que sería bueno un estímulo monetario, no importa que genere inflación, lo harán siguiendo el ejemplo de su amigo traicionero, quien les hace bullying a todas las instituciones que puedan restringir su poder. El populismo derechista termina siendo peligroso para la estabilidad macroeconómica allá y acá.

LINK ORIGINAL: El Espectador

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