Lapatilla julio 10 2026, 7:16 amPosteado en: Destacados, Nacionales, Terremoto VenezuelaCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Una persona observa los escombros del edificio Tahiti luego del doble terremoto de 7,2 y 7,5, del pasado 24 de Junio, este martes en La Guaira (Venezuela). EFE/ Xaume Olleros Abundan las metáforas para describir lo que significa, material y simbólicamente, el doble sismo que asoló el norte costero de Venezuela. Dos semanas después, las cifras oficiales reportan miles de muertos. Pero las historias que emergen desde el terreno revelan un llanto sobre otro llanto: la ineficacia del Estado en La Guaira, dos gobiernos y un solo gran desastre. Frente al horror surge una pregunta inevitable: ¿cómo reconstruir el país? Por elpais.com URGENTE: Dos terremotos azotaron La Guaira y hemos preparado un reporte de información actualizada AQUÍ Con el paso de los días han aflorado nuevas capas de esta tragedia. Una de ellas es la desigualdad. Aunque no hubo escudo social que detuviera la desgracia, desde las primeras horas las diferencias se hicieron evidentes entre quienes disponían de recursos y quienes no. En la zona cero del litoral central conviven escenas desgarradoras: grúas y retroexcavadoras privadas trabajan frente a edificios residenciales colapsados, mientras, a pocos metros, otras familias siguen removiendo escombros con una mandarria para encontrar a sus seres queridos. Sin embargo, la diferencia no parece responder únicamente a la condición económica. En Caracas, un municipio de clase media alta administrado por el opositor Gustavo Duque respondió de otra manera. Allí se activaron protocolos de emergencia, evacuación y atención temprana. Las primeras 48 horas dejaron al descubierto la parálisis del Estado chavista. Mientras los cadáveres permanecían en las aceras, los llamados desesperados para rescatar sobrevivientes inundaban las redes sociales y los micrófonos de los medios independientes. Después llegaron otros ruegos. Con las heridas aún abiertas, muchos piden una retroexcavadora para remover toneladas de concreto y hierro “sin que me cobren un billete” —al menos 500 dólares diarios— y recuperar los cuerpos que se descomponen ante la impotencia de sus familiares. Bajo temperaturas superiores a los 30 grados, el olor de la muerte se instala sobre un paisaje que necesitará mucho más que infraestructura: requerirá una política pública de duelo, consuelo y reparación. Personas retiran este jueves escombros de un edificio afectado por el doble terremoto en Caracas (Venezuela). La cifra de muertos por los terremotos de hace quince días en Venezuela subió este jueves a 3.899, mientras que la de heridos se mantuvo en 16.740, según el balance oficial. EFE/ Ronald Peña R El doblete sísmico también hizo más visible la compleja trama del poder real en el país. Allí se sitúa el drama del protectorado de facto en que se ha convertido Venezuela desde el pasado 3 de enero. Las delegaciones internacionales que llegaron para colaborar en las labores de emergencia recibieron una advertencia: en Venezuela operan dos gobiernos. El encabezado formalmente por Delcy Rodríguez y el que ejerce la tutela efectiva desde Estados Unidos. Voceros estadounidenses, entre ellos el encargado de negocios John Barrett y el general Francis Donovan, jefe del Comando Sur, han informado sobre la ayuda internacional. Cerca de dos mil militares estadounidenses permanecen en territorio venezolano y asumieron, además, el control del tráfico aéreo en Maiquetía, principal aeropuerto del país que quedó inhabilitado por los sismos. Distintas fotografías muestran a Barrett y a ofi
Fuente: La Patilla — Ver nota original