Alonso MoleiroCaracas – 03 jun 2026 – 06:00CESTCompartir en WhatsappCompartir en FacebookCompartir en TwitterDesplegar Redes SocialesIr a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir:WhatsappFacebookTwitterBlueskyLinkedinCopiar enlaceParte del liderazgo de la oposición en el exilio comienza a regresar a Venezuela. No son todos, faltan muchos, pero sí hay nombres importantes y conocidos. Algunos lo hacen por motivos personales y han mantenido el bajo perfil. Otros, la mayoría, parecen decididos a regresar a la política de inmediato. Con juicios penales abiertos, quieren normalizar su situación en los tribunales en el contexto de la Ley de Amnistía. Vetados por el régimen desde hace unos años, varios de estos dirigentes han ido a la radio y la televisión para relatar el proceso personal y el estatus legal que están cursando. No todas las historias son armónicas: Wilmer Azuaje, uno de los retornados, denunció que motorizados armados han hostilizado la residencia de su familia luego de su regreso. En menos de diez días, volvieron a Venezuela, sin afrontar problemas con las autoridades, Carlos Ocariz, dirigente nacional de Primero Justicia; Yon Goicoechea y Lester Toledo, de la dirección nacional de Voluntad Popular; Roberto Marrero, exmiembro del gobierno interino de Juan Guaidó, hoy independiente; Richard Blanco, secretario general de Alianza Bravo Pueblo; Wilmer Azuaje, político opositor independiente; José Guerra, exdiputado, militante de Unión y Cambio; y Marcos Velasco, de Vente Venezuela. Goicoechea, Blanco y Marrero ya estuvieron presos en El Helicoide. Se trata de políticos profesionales conocidos y con años de actividad, que afrontan juicios legales con acusaciones muy graves, la mayoría de los cuales escapó por muy poco de un arresto antes de tener que emigrar.Con mayor discreción, también ha anunciado su regreso Rocío San Miguel, activista civil y defensora de derechos humanos, directora de la ONG Control Ciudadano, quien pasó más de dos años presa bajo acusaciones de terrorismo y traición a la patria, y cuyo caso fue uno de los más conocidos y protestados en la opinión pública local de este tiempo.Algunos de ellos, como Ocariz y Marrero, llegaron a Venezuela para quedarse de una vez. Otros, como Goicoechea y Guerra, están en el país, pero deberán irse y quieren regresar pronto. Goicoechea está haciendo gestiones para regresar definitivamente. Han estado haciendo política, reuniéndose con la militancia y visitando pueblos y barriadas populares del entorno capitalino.El régimen chavista en los tiempos del llamado “rodrigato” distiende un poco más sus modales y tolera el regreso de algunos de sus más esclarecidos adversarios, interesado como está en proyectar una imagen que le permita mantener sus posiciones en el pacto con los Estados Unidos luego del 3-E. La mayoría de las veces, el retorno al país de estos dirigentes ha estado pactado previamente a través del Programa para la Paz y la Convivencia Democrática que promueve el Palacio de Miraflores. El eventual regreso de los políticos opositores más prominentes, como Leopoldo López, Julio Borges o la propia María Corina Machado, sigue luciendo muy remoto al día de hoy.Lester Toledo en una rueda de prensa donde anunció su regreso a Venezuela tras 10 años en el exilio, en Maracaibo, Venezuela el 27 de mayo . Henry Chirinos (EFE)“Pensé mucho en lo que quería hacer al volver a Venezuela, porque el momento político es otro”, cuenta Carlos Ocariz, quien fue alcalde del municipio Sucre, uno de los cinco que integran la ciudad de Caracas. “Estoy decidido a trabajar, desde abajo, en un proyecto político y social de reconstrucción. Apenas el 7 por ciento de la masa laboral del país está afiliada a sindicatos. Los colegios profesionales quedaron para atender emergencias. Más de 400 medios de comunicación están cerrados. Los partidos políticos están todos ilegalizados. Quiero trabajar para reconstruir el tejido de esta sociedad, tender puentes desde abajo. Y desde ahí, acompañar
Fuente: El Pais — Ver nota original