El juez que defiende a un violador asesino - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El Clarín / Tan dispuesto a tanto está con tal de conservar su cargo que ahora, incluso, defiende al asesino de Micaela García.

Dice el juez Carlos Rossi, aquel que liberó al abusador que luego violó y mató a la estudiante entrerriana, que no fue su culpa, que no hay motivos para perseguirlo y que condenarlo a él es, de alguna manera, condenar a todo el sistema judicial argentino .

Dice el juez Carlos Rossi que tampoco hay que apresurarse a condenar a Sebastián Wagner, el asesino confeso de Micaela, porque al fin y al cabo es un ciudadano inocente.

Dice el juez Carlos Rossi que, en definitiva, lo que le pasó Micaela fue sólo una “circunstancia amplificada” .

Lo más grave es que desde el último martes, mientras los medios miraban para otro lado, el juez Carlos Rossi volvió a sentarse en su despacho de juez tras una licencia “por estrés” de 20 días. Ahora tiene luz verde para seguir fallando una y otra vez.

Aunque todo termine en entierro.

Rossi lleva 17 años como “juez de Ejecución de Penas y Medidas de seguridad” de Gualeguaychú. Desde allí, el 1° de julio de 2016 le otorgó la libertad condicional a Sebastián Wagner, condenado a nueve años de prisión por violar a dos estudiantes. Le hizo precio: le permitió acceder al beneficio once meses antes de lo que le correspondía -porque, consideró, había cumplido con el “estímulo educativo” al terminar la primaria en prisión, hacer un curso de diseño gráfico por PC, uno de panadería, uno de carpintería y otro de instalaciones eléctricas-, le redujo tres años el tiempo de encierro y lo mandó a vivir a Gualeguay, pese a que tres informes le indicaban que no lo hiciera. Tampoco tuvo en cuenta que había zafado de una sentencia aún más prolongada por un tercer caso de abuso, gracias a que le echó la culpa a su hermano gemelo -con quien comparte identidad genética- y la Justicia no pudo hacer el costoso análisis de ADN requerido para distinguir a uno del otro.

Nueve meses después de esa libertad concedida por Rossi, el sábado 1° de abril pasado Micaela García (21) desapareció cuando salía de bailar de un boliche de Gualeguay. Horas después, Wagner abandonó la ciudad. Lo ubicaron el viernes siguiente en la localidad bonaerense de Moreno: confesó haber violado y matado a la estudiante y señaló el lugar donde estaba el cadáver.

No mentía: el cuerpo estaba donde él decía.

Enseguida llovieron los pedidos de juicio político contra Rossi. Se acumularon siete, que el juez ya empezó a responder. Lo hizo por escrito, según anticipó el sitio local Análisis Digital, a través de documentos a los que Clarín tuvo acceso. Son las primeras palabras que se le conocen al juez desde que ocurrió el asesinato de Micaela.

“El crimen de Micaela García (…) es adjudicado como autor presunto a un penado ofensor sexual, quien gozaba de libertad condicional” , ilustra Rossi en su escrito. “Esta circunstancia amplificada por una cruel realidad de violencia contra las mujeres generó un inmediato sentimiento de justo dolor e indignación” , reconoce. “Debemos señalar que se me endilga el haber otorgado la libertad condicional al interno condenado Sebastián José Luis Wagner, basándose las denuncias en que éste habría cometido el femicidio de Micaela García” , destaca, en potencial.

Y enseguida, la defensa.

“Lo cierto es que dicha persona, si bien está imputada por el mencionado femicidio, aún pesa sobre él la presunción de inocencia que ampara a todo ciudadano acusado de haber cometido un delito hasta tanto recaiga sentencia firme que demuestre su culpabilidad” , señala. Y razona: “Esta sola circunstancia basta, entiendo, para que se provoque el rechazo de las denuncias que pretenden mi enjuiciamiento” .

Es decir, no hay nada que reprocharle.

“Es una verdadera obligación del alto cargo que ostento explicar y demostrar que en el caso ejercí la judicatura cumpliendo acabadamente con la función de manera inobjetable”.

Inobjetable.

Para Rossi, la República está atada a su suerte. “Uno de los pilares del gobierno democrático y el Estado de Derecho es la necesidad de contar con una función judicial que sea absolutamente independiente de los gobiernos periódicos que se van renovando por el voto popular (…) Para poder garantizar esta autonomía e independencia, desde nuestra Constitución se establece la inamovilidad del cargo de juez mientras dure su buen desempeño. De no contarse con esta garantía de estabilidad, sería muy fácil para alguno de los otros poderes destituir a aquellos funcionarios judiciales que no comulguen con sus ideas, o no fallen de acuerdo con sus pretensiones políticas” , sostiene, como si liberar a un violador contra la recomendación de los expertos fuera fallar contra las pretensiones políticas de alguien.

Reclamo por Micaela

“Como imputación concreta se sostiene que dispuse que Wagner accediera al beneficio de la libertad condicional pese a la opinión desfavorable de los informes criminológicos y del gabinete interdisciplinario del juzgado de Ejecución de Penas” , apunta. “Pero se debe ser muy cuidadoso al tratar las causales de recusación, porque está en juego nada menos que la forma republicana de gobierno que establece la independencia de la función judicial, la que quedaría seriamente amenazada si cada decisión judicial pudiese ser atacada a través del mecanismo del jurado de enjuiciamiento” .

O sea, no me enjuicien porque está en juego la independencia del Poder Judicial.

“Los denunciantes sólo hacen referencia a un ‘hecho’ sabido cual es que, en el cumplimiento de mi función, otorgué la libertad bajo condiciones a una persona, Sebastián José Luis Wagner, que nueve meses después es imputado de haber cometido un hecho delictivo de inusitada gravedad” , señala. “Va de suyo que, de resultar cierta la imputación que sobre Wagner pesa, deberá hacerse cargo de su responsabilidad y sufrir la pena que se le imponga” , aclara, como si hiciera falta. “Pero pretender que la sola circunstancia de que una persona liberada retrotrae responsabilidad al juez que dispuso su libertad significa crear una suerte de responsabilidad objetiva que, de ser aceptada, significaría la completa desaparición de la posición del juez como exclusivo contralor sobre la efectiva vigencia de las garantías constitucionales para las personas” , se alarma. “Simplemente los jueces deberían abstenerse de liberar a cualquier persona, puesto que deberían acarrear una corresponsabilidad con los hechos futuros de aquellos que liberara” .

Abstenerse de liberar a cualquiera, no. A un violador no recuperado, sí.

Sebastián Wagner.

“El hecho que se me reproche, entonces, debe ser independizado de la conducta de Wagner” , exige. “Tomé una decisión para la que me encontraba completamente habilitado por la legislación vigente” , indica, y se queja de que no se le “está reprochando el hecho propio, sino el hecho de otro. Es decir, una conclusión, una consecuencia, un resultado completamente imprevisibles atendiendo el contexto de la decisión” .

Sin embargo, esa “conclusión” o “consecuencia” no era tan imprevisible.

En el año previo a que Rossi le concediera la libertad, Wagner había accedido a un sistema de salidas transitorias de prisión. En 2015, por ejemplo, le otorgaron dos horas diarias fuera de la cárcel durante 5 días para que buscara trabajo en Pueblo Belgrano. El 1° de junio de aquel año, sin embargo, el guardia penitenciario que controlaba los movimientos del condenado informó “que al ir a buscar a la terminal (de micros) al interno, el mismo se encontraba con fuerte olor a alcohol dormido en el asiento” .

En su descargo, Wagner negó “los hechos aduciendo que sólo estaba durmiendo por estar cansado” . El juez le creyó. Sus salidas -habilitadas y controladas por Rossi- continuaron y se ampliaron: le concedió que pasara 24 horas cada quince días en casa de su pareja, en Gualeguay. El 9 de abril de 2016, sin embargo, “fue encontrado circulando en un vehículo de dicha ciudad y en un operativo de rutina fue identificado por personal policial” . Entonces se le suspendieron preventivamente las salidas transitorias.

“Soy consciente de que tengo que quedarme en mi casa cuando salgo, pero solo fuimos a la despensa a buscar papa para comer con la familia milanesas con puré. Nunca tuve la intención de abandonar mi domicilio con malas intenciones, tampoco cometimos ningún delito y lo que trato siempre es de no cometer ningún error” , se justificó Wagner.

Rossi le negó la siguiente salida, pero luego le permitió reanudarlas. Entonces, Wagner solicitó la condicional. Ante la consulta del juez, el Equipo Interdisciplinario respondió sobre el condenado: “No ha adquirido la capacidad de comprender y respetar la ley, no ha desarrollado una evolución favorable (…) no admite un pronóstico favorable para el acceso al instituto de libertad condicional” . Una asistente social fue a ver la casa donde podría alojarse e informó: “Las características habitacionales serían desfavorables” . Desde la cárcel hicieron un informe técnico criminológico: marcaron su “opinión desfavorable” dado que “no ha podido cumplir normas de conducta” y debido a su “falta de compromiso a la hora de tomar responsabilidades” .

El juez consideró que los informes eran “contradictorios” , porque la calificación de conducta de Wagner en prisión no era negativa, y dijo que eso hacía que todo quedara “descalificado como acto administrativo válido” . El fiscal Lisandro Beheran, igual, se opuso a la libertad condicional. Lo hizo el 27 de mayo de 2016. Cinco días más tarde, el 1° de julio, Rossi se la otorgó con la condición de que realizara “tratamiento psicoterapéutico por su problemática de violencia sexual y adicciones” .

“Cuando la decisión de otorgar la libertad condicional de Wagner se tomó, nadie pudo predicar que se cometía una falta, ni mucho menos un delito” , se defiende ahora Rossi. “Y debo mencionar que, luego de 9 meses de libertad condicional, no existe a lo largo del legajo de ejecución ningún tipo de incumplimiento por parte de Wagner informado a este juez, estando incluso acompañados los certificados médicos que dan cuenta del tratamiento psicológico al que Wagner debía someterse conforme mi resolución” , agrega.

Nueve meses de perfección.

“No tuvo jamás el suscripto ningún tipo de mención tan siquiera solapada, ni por parte del Patronato de Liberados, de las agencias preventoras estatales ni de la psicóloga de cabecera donde realizaba el tratamiento, de que existiera un sólo inconveniente que hiciera presumir que Wagner no estaba cumpliendo con las obligaciones que se le habían impuesto. Y siendo aún más claros: todo demostraba que Wagner se encontraba en un estadío de consolidación exitosa de su paso por la institución carcelaria” , insiste.

Un éxito que se terminó con el crimen de Micaela, claro. Y con el intento de abuso, cuatro días antes, de una amiga de su hijastra.

“En estos momentos sensibles es cuando se debe exigir mayor prudencia de quienes tienen nada menos que la posibilidad de dictar los destinos de una provincia” , se anima Rossi sobre el cierre de su defensa. “La cautela en embarcarse en una ola de excesiva amplificación punitivista, llamada a respuestas fáciles y sencillas, justificadas por una legítima indignación popular, debería ser la piedra angular del desempeño de quienes tenemos que ejercer una función pública, sea en el ámbito que sea” , apostrofa.

Aunque luego se ataja:

“Los jueces pueden equivocarse ya que, en definitiva, se trata de una justicia humana”. El juez que defiende a un violador asesino

Con Información de El Clarín

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