Marriott de Caracas: el hotel que se convirtió en epicentro del poder tras Maduro

El hotel J.W. Marriott de Caracas se transformó en el principal punto de operaciones políticas, diplomáticas y económicas tras la captura del régimen de Nicolás Maduro. El edificio de 17 pisos, ubicado en la zona financiera de la capital venezolana, alberga ahora una actividad sin precedentes que refleja el fin del aislamiento internacional del país. En sus instalaciones se concentran funcionarios estadounidenses, inversores internacionales y analistas políticos que participan activamente en la reconfiguración del futuro venezolano.

El Marriott se convirtió en un espacio donde convergen actores clave del nuevo escenario político y económico. Ejecutivos del sector energético, financistas y diplomáticos mantienen reuniones constantes en sus salones, mientras equipos vinculados al gobierno de Estados Unidos operan desde el hotel como sede provisional. La presencia de grupos estadounidenses supervisando las operaciones es tan notoria que, según reportes internacionales, "es evidente que no es un hotel cualquiera". Este cambio responde a la urgencia de establecer operaciones sin esperar el reacondicionamiento de la sede diplomática oficial, que permanece en proceso de reparación tras ser abandonada en 2019.

El último piso del Marriott funciona actualmente como embajada provisional de Estados Unidos, albergando espacios de trabajo adaptados y salas de conferencias para funcionarios diplomáticos. El Departamento de Estado instaló sus oficinas en varias suites del hotel, donde empleados trabajan en condiciones limitadas mientras avanzan las gestiones políticas fundamentales. John Barrett, quien encabeza la misión diplomática estadounidense en esta etapa inicial, dirige las operaciones desde espacios improvados dentro del complejo hotelero. Esta solución temporal representa una estrategia pragmática para acelerar las negociaciones sin esperar la rehabilitación de la embajada oficial.

Las negociaciones económicas configuran la otra cara del Marriott como centro de poder. Empresarios del sector petrolero, financistas internacionales e inversores comienzan a llegar a Caracas evaluando oportunidades tras el cambio de régimen político. Las conversaciones sobre activos energéticos, restructuración de deuda y posibles inversiones se repiten en distintos espacios del hotel, frecuentemente de forma discreta en terrazas y salones privados. Este entorno ha posicionado al Marriott como el epicentro donde se negocia no solo el futuro político de Venezuela, sino también las bases de su reintegración económica al sistema internacional.

Fuente: Infobae — Ver nota original

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