El gradual cambio de La Habana en su cumpleaños número 500 - EntornoInteligente
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Contar con 500 años de historia no es un privilegio frecuente entre las ciudades de América Latina. Solo un dato comparativo, para tener un poco de perspectiva: La Habana le saca más de 300 años de “ventaja” histórica a Montevideo, fundada en 1726, aunque no hay tanta diferencia en ese sentido entre La Habana y ciudades como Santiago (fundada hace 478 años) o Lima, (fundada hace 484 años).

La fecha exacta de la fundación fue ayer, 16 de noviembre. La Habana fue una de las primeras ciudades fundadas por la entonces potencia colonial española en el “Nuevo Mundo”, es el principal destino turístico del país y cuenta con algo más de dos millones de habitantes en la actualidad (según datos de la historiografía oficial cubana, La Habana empezó su historia con un nombre distinto y 50 habitantes).

Hasta ahí, algunos de los datos más o menos “duros” sobre esta ciudad , envuelta como muchas en mitos, leyendas y, desde hace 60 años, en un halo “revolucionario” que, al menos para algunos, invita a la polémica.

Es medianoche, la ruta está semidesierta y solo se ven unos pocos “almendrones” los glamorosos autos antiguos que pueblan las calles cubanas. “Aquí pueden venir cuantas veces quieran y hacer todas las fotos que quieran”, comenta el taxista, un mestizo corpulento, que conduce desde el aeropuerto hacia el centro de la capital cubana, al detenerse en un semáforo frente a la Plaza de la Revolución .

Foto: Shutterstock.  La plaza está muy iluminada, y el busto de José Martí, prócer de próceres, se alza blanco, impoluto, gigantesco, en la apacible madrugada habanera. Frente a él, iluminados, se yerguen los edificios donde está la famosa figura esculpida en metal con el rostro del Che Guevara y su frase icónica tallada también en metal: “Hasta la victoria siempre”. A su lado, otro edificio con la figura de otro prócer de la revolución cubana, Camilo Cienfuegos, y otro enunciado épico: “Vas bien Fidel”.

Ya en el barrio Centro Habana, en un local de la Cooperativa de Panaderos, un hombre duerme profundamente con su cabeza calva apoyada sobre el escritorio. Arriba, sobre la pared, cuelga un póster con una imagen de Fidel Castro y el texto “Revolución”. A su lado, un retrato del hermano, Raúl Castro, quien lo sucedió como máximo líder cuando Fidel se retiró. La luz está encendida y la puerta abierta. En la otra cuadra, una nena anda en bicicleta y un nene corretea detrás, a media luz, bien entrada la noche habanera.

La ciudad celebra sus 500 años de historia y aunque en su cotidianeidad, en sus construcciones, en su palpitar, todo permanece —casi— como antaño, la capital cubana es la ciudad donde flamean los vientos de cambio en la isla.

La llegada de Internet al país —a paso lento-— el deshielo de las relaciones con Estados Unidos y el recital de los Rolling Stones hace unos pocos años, son algunos de los hitos que fueron marcando una época de transición en esta isla que parece haber quedado anclada en la mitad inicial del siglo pasado, aunque ya ostente trazos de capitalismo incipiente, sobre todo entre los más jóvenes, ávidos de acceder y aprovechar las posibilidades de las nuevas tecnologías.

  La Habana fue fundada por el adelantado Diego Velázquez , y nombrada originalmente como Villa de San Cristóbal de La Habana. Aquella historia sucedió en 1514, pero fue recién el 16 de noviembre de 1519, cuando se ofició la primera misa y el primer cabildo en el lugar que ocupa El Templete —un monumento que justamente recuerda su fundación, ubicado en la plaza de Armas de la Habana Vieja— que se oficializó aquella fecha. La Habana pasó a ser entonces la séptima villa creada por los colonizadores españoles en Cuba.

Centro histórico La Habana. Foto: Shutterstock.  El programa de celebraciones incluye la terminación de más de veinte obras de carácter social, cultural, educativo, patrimonial y de salud. Se hicieron reformas en el Mercado de Cuatro Caminos, la Estación Central de Ferrocarriles y también en la tradicional heladería Coppelia y el museo del Ferrocarril de Cuba.

Se trabajó en el rescate del Castillo de Santo Domingo de Atarés, del Palacio Conde de Jaruco, de la Casa Museo Alejandro Humbolt y además se le dará un nuevo emplazamiento al monumento al mayor general Calixto García. En ese contexto de celebraciones y refacciones, también se va a inaugurar un monumento a Nelson Mandela.

Pero sin dudas, la obra emblemática, uno de los hitos de la conmemoración es la culminación de la restauración de la cúpula del Capitolio Nacional, —un edificio que trepa a más de noventa metros de altura— y la apertura de sus salas.

Diseñado por los arquitectos cubanos Raúl Otero y Eugenio Rayneri Piedra, el Capitolio fue construido a imagen y semejanza del de la capital estadounidense Washington (otras versiones dicen que se basaron en el Monte Capitolino o Roca Tarpeya de la Roma antigua, donde se hallaba la ciudadela y el templo consagrado a Júpiter). La longitud es de más de doscientos metros y la escalinata es monumental, adornada con esculturas de bronce realizadas por el artista italiano Angelo Zanelli. La compleja obra de rehabilitación de este precioso edificio —que fue inaugurado en 1929 como sede del Congreso y del Senado— se inició hace casi una década, en 2010.

Los eventos a lo largo y ancho de la ciudad y sus municipios comenzaron a principios de este mes y se extendieron hasta la fecha del aniversario. Entre los más destacados estuvo el Festival Internacional de la Música Habana, o el Festival Habaneras en la Habana; además de otras presentaciones musicales y exposiciones de artes visuales, que fueron enmarcadas alrededor de eventos como Habana Clásica, Noviembre Fotográfico y el Festival Internacional de Música Contemporánea de La Habana.

En la víspera del aniversario, el 15 de noviembre se realizó la “Noche Habanera”, un evento a lo largo de todo el Malecón, icono indiscutible y tantas veces fotografiado de la capital cubana. Además, en la explanada de la fortaleza de San Salvador de La Punta, se desarrolló una gran fiesta con la actuación de varios artistas. Y a las 12 de la noche, todo cerró con un espectáculo de fuegos artificiales, precedido por 21 salvas de artillería, que se pudo ver desde todo el Malecón, festejando el cumpleaños de la ciudad.

Foto: Shutterstock.  Más allá de los festejos, en La Habana hay que caminar, perderse por ahí, con tiempo. La Habana es el Museo de la Revolución y la Plaza de la Revolución, iconos fundamentales para comprender la historia local. La Habana se paladea a paso lento y a los lugares se llega preguntando. Nada de Google Maps ni aplicaciones como Waze. Acá no hay 4G ni 3G ni 2G. Es descubrir las cosas a la manera antigua.

Para entrar en Internet hay que comprar una tarjeta, raspar el código, y acercarse a uno de los puntos donde hay acceso mediante la señal de WiFi pública. En general, esos lugares están ubicados en las plazas principales y las esquinas más transitadas.

El centro histórico , esa joya de la arquitectura colonial caribeña, zigzaguea entre edificios reacondicionados, en vías de, y otros que parecen a punto de desmoronarse. En el Floridita —el bar donde solía beber Ernest Hemingway— y en la Bodeguita del Medio, los turistas beben para la foto y los mojitos salen como pan caliente. Buena excusa para brindar por La Habana, y medio milenio más.

LINK ORIGINAL: El País

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